Un coche bomba siega la vida de siete civiles en una concurrida calle de Bagdad
Los rebeldes secuestran a un gobernador de la zona más castigada por EE.?UU. Homenaje en la cuna del Holocausto
Quince soldados estadounidenses mueren en tres días en emboscadas en el país
El gobernador de la provincia sunita de Al-Anbar, Nawaf al-Raja al-Mahalui, fue secuestrado ayer por rebeldes que exigen el fin de una ofensiva norteamericana en esta región al oeste de Irak a cambio de su liberación. El gobernadorfue secuestrado mientras viajaba en coche por la carretera que une su ciudad natal con la capital de distrito, Ramadi, a 100 kilómetros al oeste de Bagdad. El secuestro se produjo teniendo como telón de fondo una disputa entre su tribu suní de los Abu Mahal, y rebeldes vinculados a la red del extremista jordano Abu Mussab Al Zarqaui. «Los hombres de la tribu del gobernador se sublevaron contra los rebeldes cercanos a Al Zarqaui y hubo violentos combates que duraron una semana en la región de Al Qaim entre los dos grupos», añadió la fuente. Sin embargo, otra fuente indicó que el convoy del gobernador fue interceptado cerca de la ciudad de Raua, 350 kilómetros al oeste de Bagdad, y que sus secuestradores exigen que cese la ofensiva estadounidense en esta región. Mientras, quince soldados estadounidenses murieron en combates entre el sábado y el lunes al oeste y al norte de Bagdad, tres de ellos en una operación contra los rebeldes cerca de la frontera siria. Las últimas víctimas son tres marines muertos en el oeste de Irak, uno de ellos por la explosión de una bomba, y los otros dos en combate. Los combates más feroces se produjeron en Haditha, donde cuatro soldados murieron en enfrentamientos con rebeldes que se habían atrincherado en un hospital. Un coche bomba segó la vida de siete civiles en una concurrida calle de Bagdad. El ataque, que dejó 26 heridos, iba dirigido contra un convoy estadounidense, que no sufrió ningún percance y siguió su camino, según algunos testigos. Alemania inauguró por fin, 60 años después de la II Guerra Mundial, su monumento a los millones de judíos asesinados por el nazismo, un homenaje plasmado en 2.711 bloques de hormigón en el corazón de Berlín, desde donde partió el Holocausto. Un inmenso solar de 19.000 metros cuadrados, vecino a la Puerta de Brandeburgo y cerca de donde estuvo la Cancillería de Adolf Hitler, será el lugar para el recuerdo a las víctimas, un proyecto que nació en 1988 y que ni siquiera ayer quedó libre de polémica y que ha sido criticado por los judíos por ser demasiado abstracto. La plana mayor de la política alemana, desde el presidente Horst Koehler y el canciller Gerhard Schroeder a la oposición, asistió al solemne acto, junto a un millar de invitados de todo el mundo. «Hoy inauguramos un monumento que recuerda el peor y más terrible crimen cometido por la Alemania nazi pero también muestra que la gran Alemania unificada, que emergió con el fin de la guerra fría, es capaz de enfrentarse a su historia».