Las reformas económicas y sociales para sacar de la crisis al país están ahora en entredicho | Perfil | Ángela Merkel |
Schröder adelanta las elecciones un año tras su derrota en Renania Camino hacia la cancillería
El canciller alemán propone celebrar los comicios legislativos el próximo otoño

Ángela Merkel se perfila como la sucesora de Schröder
El canciller alemán Gerhard Schröder sorprendió ayer a todo el mundo al anunciar que pedirá al Bundestag (Parlamento alemán) la convocatoria de elecciones generales anticipadas en Alemania, tras la derrota histórica que sufrió el Partido Socialdemócrata (SPD) en el Estado federado de Renania del Norte Westfalia y que supuso el fin a 39 años de gobierno social-demócrata en este lander. La Unión Democrática Alemana (CDU) de Jürgen Rüttgers ganó las elecciones en este territorio, tradicionalmente socialdemócrata, al derrotar por 45% de los votos al SPD de Peer Steinbrück, que tuvo que conformarse con el 37,5%. Los liberales y Los Verdes empataron con un 6%, según los resultados provisionales. Schröder tenía dos opciones: seguir gobernando a duras penas el país con una oposición crecida por los resultados de Renania del Norte Westfalia o pedir la convocatoria de elecciones anticipadas. El canciller, al que le gusta la lucha cuerpo a cuerpo y se crece siempre ante los retos más dificiles, anunció que no está dispuesto a tirar la toalla tan fácilmente ante el resultado de estas elecciones. Schröder prefiere jugarse el todo por el todo que aferrarse como un clavo ardiendo al cancillería, porque sabe que eso sólo aumentaría su impopularidad y que con ello llevaría al Partido Socialdemócrata Alemán a una derrota garantizada en las urnas y lo sumiría en una crisis profunda. Schröder reconoció ayer que el batacazo electoral del SPD en Renania del Norte-Westfalia es «una amarga derrota». El canciller socialdemócrata considera que para seguir adelante con la puesta en marcha de la Agenda 2010 -el conjunto de reformas económicas y sociales que puso en marcha para sacar a Alemania de la crisis y reformar el hasta ahora generoso Estado de bienestar- necesita contar con el apoyo de los alemanes. «Para que nuestras reformas tengan efectos en la vida de la gente, hace falta tiempo. Y para ponerlas en marcha considero indispensable tener un claro apoyo de la mayoría de los alemanes», dijo el canciller. Por eso cree que lo más lógico es convocar «tan pronto como sea posible» elecciones anticipadas. Schröder dijo que lo más realista sería que se celebrasen en otoño, un año antes de lo inicialmente previsto. El canciller federal no puede directamente convocar elecciones anticipadas, sino que debe someterse ante a una moción de confianza en el Bundestag (Parlamento alemán), según precisa el artículo 68 de la Ley Fundamental (Constitución) o que el presidente federal Horst Köhler podrá, con consentimiento del canciller Gerhard Schróder, disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. «Es un triunfo histórico», dijo la jefa de la Unión Democrática Alemana, Ángela Merkel, al calificar el resultado obtenido por el candidato de la CDU, Jüger Ruttgers en Renania. «El próximo paso será echar del poder a la coalición rojiverde, porque cada día sin este gobierno es un gran día para Alemania», añadió convencida de que la responsable para acabar con Schröder será ella misma. Hace dos años, el periódico Bild tuvo el coraje de anunciar en su primera página que la presidenta de la Unión Cristiano-demócrata (CDU), Ángela Merkel, sería la primera mujer en aspirar al cargo de canciller en la primera potencia económica de Europa. Ayer, el espectacular triunfo de su partido en el estado de Renania del Norte-Westfalia convirtió la profecía en realidad y la humilde hija de un pastor protestante en la ex RDA, de 51 años, será la can-didata del partido y, muy posi-blemente, la segura ganadora, en las elecciones nacionales que tendrán lugar con un año de antelación. Hace tres años, Merkel vivió su hora más amarga como jefa del principal partido de la oposición cuando un congreso de su partido brindó su apoyo y esperanza para reconquistar el poder perdido en el año 1998 no a su presidenta, sino al líder bávaro, Edmund Stoiber. Pero la «niña», como solía llamarla el canciller Helmut Kohl, nunca se dio por vencida. Con una paciencia poco común en los políticos y convencida de su liderazgo en el seno del partido, Merkel comenzó a prepararse duramente para desafiar al actual canciller cuando fue elegida como presidenta de la CDU en el mes de marzo del año 2000.