Considera no intencionados los desprecios hacia el Corán
La Casa Blanca acusa a la prensa de exagerar sobre Guantánamo
Los casos de abusos y torturas son «una excepción, y no una política castrense» en el Ejército
Pakistán fue escenario de manifestaciones ayer a favor del Corán
El Gobierno de EE.UU. culpó a los medios de comunicación de exagerar los «casos aislados» de profanación del Corán en su base naval de Guantánamo, en Cuba, en un intento por contener el daño que han causado las últimas revelaciones. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, afirmó ayer que los incidentes son la excepción y no la regla del comportamiento que se espera de los soldados estadounidenses. «Es desafortunado que algunos (medios) hayan optado por sacar fuera de contexto unos pocos incidentes aislados de unos pocos individuos, sin dejar claras las prácticas y políticas de la gran mayoría, del 99,9 por ciento de nuestro personal militar», se quejó McClellan. Sus declaraciones recuerdan la situación creada cuando Estados Unidos trató de controlar el daño causado por la divulgación de fotos en las que se podía ver los abusos cometidos contra detenidos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib. En aquella ocasión, en la que la imagen de EEUU quedó por los suelos en los países árabes y musulmanes, los abusos y torturas también eran «casos aislados» y no una política de la cúpula castrense. Ahora, la invectiva de la Casa Blanca se dirige a la prensa estadounidense. El mes pasado responsabilizó a la revista Newsweek de la ola de violencia suscitada en varios países musulmanes tras informar de que el Corán había sido lanzado a un retrete. Insuficiente La revista se retractó, pero eso no bastó para la Casa Blanca. En esa ocasión, McClellan dijo que Newsweek debía ayudar a «reparar el daño» causado a la imagen de EEUU y rendir cuentas sobre el error en el informe. Ahora, sin mencionar a periodistas ni organizaciones por su nombre, McClellan nuevamente criticó «cierta cobertura y ciertos comentarios» de algunos medios de comunicación del país. El Pentágono admitió el viernes por primera vez que guardias en Guantánamo, donde EEUU mantiene a poco más de 500 «combatientes enemigos», vertieron orina sobre un ejemplar del Corán, en uno de cinco incidentes constatados de «malos tratos» del libro sagrado. En otras cuatro ocasiones, el libro -del que se han distribuido más de 1.600 copias a los prisioneros desde enero de 2002- fue pateado, pisoteado o empapado en agua. Algunos de estos incidentes no fueron intencionados, insistió el Pentágono.