Publicado por
Domingos Sampedro - corresponsal | bruselas
León

Creado:

Actualizado:

Con un pie plantado en la vieja Europa, la franco-alemana, pero con el otro intentado pisar el terreno de la emergente nueva Europa, la liderada por Gran Bretaña. Esta es la posición que intenta ocupar el Gobierno español en la Unión Europea (UE) para evitar el aislamiento político que provocaría una alianza ciega con el francés Jacques Chirac y el alemán Gerhard Schröder, cuyos liderazgos están cada vez más cuestionados. La madrugada del pasado sábado, al concluir la cumbre de Bruselas con un estrepitoso fracaso, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuestionó hasta en dos ocasiones el «método» empleado por la presidencia luxemburguesa de la UE para negociar el presupuesto. Algunos representantes diplomáticos vieron en esta crítica liviana a Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo, un plante de Zapatero al eje franco-alemán y el comienzo de la operación para acercarse a las posiciones que defiende quien a partir del 1 de julio será el presidente de turno de la Unión: Tony Blair. Mientras Schröder, Chirac e incluso Juncker insistieron en culpar directamente a Blair del fracaso de la cumbre, Zapatero se cuidó mucho de no ser tan explícito como sus aliados al afirmar que «el clima general no era del consenso mínimo imprescindible». Es más, el inquilino de Moncloa lanzó un guiño a Blair al manifestar que «quizás sea necesaria una reforma» en el futuro para revisar el gasto agrícola. Sin duda, toda una operación para no quedarse descolgado a nivel europeo y para poder pintar algo en un semestre que se propone revisar el rumbo de la construcción europea. Por su parte, Tony Blair, insistió ayer en que una reforma de la PAC es de interés de Europa, pero también de las naciones más pobres. Blair reiteró su posición sobre la PAC y dijo que las naciones más pobres necesitan ver el final de los subsidios a la exportación de los más ricos para que sus economías puedan mejorar.

Cargando contenidos...