Las denuncias crecen y los afectados temen una escalada de violencia
Grupos de extremistas atacan intereses?musulmanes?en Londres
En algunos barrios de la ciudad el porcentaje de población islámica supera el 50%
Unas niñas musulmanas pasan delante de una policías que custodían
«¿En qué están pensando? ¿Acaso no murieron musulmanes en Nueva York y en Madrid? ¿Acaso no han muerto musulmanes aquí?». Faruk Ahmed no oculta su rabia. El instituto en el que trabaja como secretario ha sido apedreado durante la noche, en medio de lo que es ya una escalada de actos xenófobos protagonizada por grupos de radicales. La policía cuenta con varias denuncias de amenazas y represalias a cargo de exaltados que han convertido a los musulmanes en su objetivo tras los atentados del 7 de julio. En la capital británica, el porcentaje de población musulmana supera el 50% en barrios como el de Tower Hamlets, en el que se ubica el instituto Maahirul Uloom. El viernes, el edificio quedó cerrado a las 23.30 y sólo los dos vigilantes estaban en su interior cuando, cuatro horas más tarde, sintieron golpes, gritos y la rotura de cristales. Al salir, ya no había nadie y por eso decidieron esperar a la mañana de ayer para avisar a la policía. Ahora, dos agentes protegen la entrada, mientras Ahmed lamenta que haya quien se dedique a atacar a los de su comunidad «haciéndonos víctimas de su respuesta equivocada a una actividad terrorista que nosotros siempre hemos condenado». A su juicio, los que así actúan «saben que las autoridades no van a hacer nada para detenerlos». En la sala de reuniones del centro, sus palabras encuentran el respaldo de otros tres profesores, que asienten también con la cabeza cuando afirma que «tras todo esto están muchos medios de comunicación y partidos políticos que, con sus declaraciones, dan aliento a los ex-tremistas». Se refiere a formaciones como el UKIP (el partido por la independencia de Reino Unido), que se autodefine como no racista pero que ya ha aprovechado la situación para insistir en la necesidad de un mayor control de la inmigración. No todo tan ejemplar De poco parecen haber servido las plegarias por las víctimas lanzadas en la oración del viernes en las mezquitas británicas o la marcha de condena protagonizada ese mismo día por muchos líderes islámicos en la capital. Las denuncias de ataques xenófobos se acercan al centenar y la ira de los más irracionales se ha dirigido contra templos como el de Leeds, el de Kent, o el de Liverpool -este último ya había sido objeto de ataques xenófobos en varias ocasiones, antes de la masacre del jueves-. La situación comienza a hacer mella entre quienes la padecen. Abdi Aziz, un estudian-te de 19 años, confesaba ayer que «es inevitable sentirte mucho más observado. No sólo cuando tomas el metro, también en mi propio vecindario estoy incómodo». Finalmente agacha la cabeza y, como si sintiera vergüenza, reconoce: «Sí, tengo miedo al modo en que reaccionará la gente». Ya dentro del metro, Haroon Ahmed también reconoce estar asustado, aunque confía en que «todo esto pasará pronto, en cuanto la gente entienda que Al Qaida sólo defiende sus propios intereses; los que han cometido los atentados no me representan a mí ni a los de mi comunidad». A la espera de que la situación se normalice, este camarero de 29 años de edad recomienda a quienes comparten su religión «pasar por este trance juntos. No responder a la violencia con más violencia».