Diario de León

Mohamad Sidique Khan tenía contactos con un grupo radical que intentó un atentado

El espionaje británico siguió al jefe de los suicidas pero descartó la amenaza

La policía aplica la ley antiterrorista y detiene a seis personas en Leeds

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Íñigo Gurruchaga - colpisa | londres

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Los servicios británicos de seguridad cometieron un error o carecen de recursos suficientes para seguir a todos los sospechosos de terrorismo, según la conclusión que se extraen de informaciones en The Sunday Times , que decían que dos autores del atentado de Londres eran conocidos por las fuerzas de seguridad. El caso de Mohamed Sidiqui Khan parece el más llamativo, porque la diferencia de edad con los otros cómplices, él tenía 30 años y los otros, 18, 19 y 22, le apunta como una influencia importante en el grupo, toda vez que tuvo además la frialdad de vivir una vida familiar y profesional que no levantó sospechas. El nombre de Khan habría llegado a la atención de la policía en el curso de los datos facilitados por una investigación en Pakistán en el 2004. Entre la documentación interceptada a los detenidos había al parecer planes para la explosión de un camión cargado con explosivo en el exterior de un club en el barrio del Soho, en Londres. Los servicios británicos de seguridad detuvieron el 4 de agosto a once personas y el nombre de Khan aparecía como visitante en la casa de uno de los implicados en aquella trama, pero no se le consideró entonces un simpatizante de Al Qaeda con la suficiente entidad como para vigilarle continuamente. Ridículo Aquellas detenciones del verano del 2004 están envueltas en la polémica política, porque las fuerzas británicas tuvieron que precipitar las detenciones de personas identificadas en la trama, después de que el Gobierno de Washington filtrara a la prensa el nombre de uno de los detenidos. Washington lo hizo para avalar la elevación del estado de alerta nacional inmediatamente después del cierre de la convención demócrata en Boston, en un ambiente de relativa euforia. La tensión en esos días quedó reflejada, el 8 de agosto, en un artículo del entonces ministro de Interior, David Blunkett, en The Guardian . Al justificar su negativa a informar más detalladamente sobre las detenciones, Blunkett escribió: «En los últimos cuatro días, se han publicado artículos sobre cómo en Estados Unidos alguien importante dice algo, que se analiza en gran detalle, por ejemplo sobre el caso que ahora nos ocupa, y el resultado es el ridículo». Nuevas detenciones Al cierre de esta edición la policía detuvo a seis personas en Leeds, bajo la ley antiterrorista, aunque precisaron que «de momento» no se les relaciona con los atentados del 7-J. Las detenciones tuvieron lugar en el suburbio de Beeston, en el área de Leeds, donde residían tres de los cuatro presuntos terroristas suicidas que perpetraron la masacre en la capital británica.

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