El etíope detenido en Roma por su relación con los atentados declarará hoy ante la policía
Los presuntos autores del 21-J se enfrentan por primera vez a un tribunal
Londres estudia declarar delito de alta traición la apología de actos terroristas El Pentágono autor
Muktar Said Ibrahim, de 27 años, supuesto responsable del intento de atentar contra el autobús urbano de la línea 26 en Hackney, fue ayer el primero de los acusados por los atentados del 21-J en comparecer frente a un tribunal británico. Otros dos presuntos terroristas también comparecieron ayer frente al tribunal de Bow Street, establecido de manera excepcional junto a la prisión de alta seguridad de Belmarsh, al sureste de Londres. Se trata de Ramzi Mohammed ,de 23 años, presunto autor del atentado contra el metro Oval al sur de Londres, y Yassin Hassan Omar, presunto terrorista del metro de Warren Street. Los terroristas están acusados de intento de asesinato, conspiración para asesinar y por posesión o elaboración de explosivos. El tribunal determinó que los acusados deberán permanecer bajo custodia hasta el 14 de noviembre. Los detenidos sólo hablaron para confirmar sus nombres. En los ataques del 21-J no hubo víctimas mortales porque las bombas no alcanzaron a explotar. Un cuarto presunto terrorista, Osman Hussein, continúa bajo arresto en Italia a la espera de ser extraditado al Reino Unido. Sí compareció, no obstante, un quinto presunto terrorista del 21-J: Manfo Asiedu de 32 años, que aparentemente se habría arrepentido de atentar abandonando su mochila llena de explosivos en un parque. Hamdi Isaac, el etíope detenido en Roma ha hecho saber a través de su abogada que responderá hoy a los investigadores de Scotland Yard y que volverá a repetir que no tenía intenciones de cometer un asesinato. Además, el Gobierno inglés anunció a los imanes que predican el odio y alientan o elogian a los terroristas suicidas pueden verse acusados del delito de traición en Gran Bretaña. Ayer se supo que un informe de los servicios secretos franceses de finales de junio alertó a la autoridad gala del peligro que suponía la «comunidad paquistaní» en Francia y de la amenaza de atentado que pesaba sobre Londres.