El riesgo de epidemias lleva al alcalde a autorizar a la policía a que use la fuerza para desalojar la ciudad

Evacuación forzosa en Nueva Orleáns

Diez muertes confirmadas por una bacteria que se propaga por el agua insalubre

Publicado por
Tatiana López - enviada especial | nueva orleáns
León

Creado:

Actualizado:

Todo el mundo fuera de Nueva Orleáns, quiera o no. Diez muertes confirmadas por la bacteria Vibrio Vulnificus, que se propaga por el agua insalubre, fueron alarma suficiente para que las autoridades decretaran la evacuación forzosa de todos los 10.000 residentes que quedan en la ciudad. Las aguas estancadas, en las que flotan cadáveres, basura, productos químicos y los excrementos desperdigados por las 500 plantas de residuos destrozadas por el Katrina son un foco seguro de enfermedades. Cólera, hepatitis... la lista es la larga. «Esta gente que se empeña en quedarse no entiende que se está poniendo en una situación de peligro. Los vamos a evacuar con o sin su coopera-ción», dijo el responsable de la policía, Edwin Compass. Sólo podrán permanecer en la zona los equipos de rescate y los que participan en las labores de reconstrucción. A los periodistas se les ha obligado a vacunarse del tétanos. A punta de cañón Ayer, en Jackson Street, la policía de Nueva Orleáns comenzaba a aplicar la medida sin miramientos, después de que el alcalde de la ciudad, Ray Nagin, les autorizara el martes a usar la fuerza si fuera necesario. Lo hacían a punta de cañón y sin hacer caso a las quejas de unos vecinos que, en algunos casos, se negaban a irse. «No pienso ir a ninguna parte. Todo eso de las enfermedades es mentira. Nosotros estamos bien y si nos hemos ido antes es porque no hemos querido. Tenemos gasolina para hacerlo», comentaba ayer un residente al Diario de León en el 1244 de Magazine Street. Dos parejas hacían allí guardia frente a sus casas y sus últimas pertenencias. «Si vienen a evacuarnos, nos resistiremos», comentaban amenazantes. Dos manzanas más arriba la situación era igual. Las calles están secas, pero la policía ha prometido evacuar igual las zonas anegadas que las que han sufrido el embate de las aguas. «No me voy. Mi casa sigue aquí, tengo agua, provisiones, una pistola y muchas municiones», comentaba un vecino. Los que sí aceptaron irse fueron varias decenas de dueños de perros, que se habían resistido a ser evacuados sin sus animales. Ayer, en Ann Street, veinte de ellos esperaban a ser recogidos por un autobús. «Sobrevivimos a la tormenta, a los mosquitos y ahora debemos sobrevivir a la policía», comentaban Angel y Angels, una pareja dueña de un Chihuahua campeón de cuarta generación. Olor y cadáveres Mientras, Nueva Orleáns empieza a achicar el agua que aún cubre el 50% de la ciudad. La sacan de la ciudad y la vierten en el lago Pontchartrain o en el Misisipi. Algunos expertos creen que esos vertidos, que contienen productos químicos tóxicos de las industrias destruidas por el huracán, provocarán una contaminación masiva. Para las autoridades, sobrepasadas por la magnitud del desastre, eso es un problema lejano del que no pueden preocuparse ahora. Según baja el nivel de las aguas comienzan a aparecer los cadáveres. Está prohibido filmarlos o fotografiarlos. Las autoridades han impuesto una especie de censura informativa con las escenas de muerte que comienzan a asomar. Huele mal y los mosquitos y las ratas están por todas partes. El agua forma en las zonas anegadas una especie de nuevo pantano enlodado por el que la gente anda o nada sin ninguna precaución. Ésa es, quizás, una de las razones que han llevado a las autoridades a ordenar la evacuación. Por otro lado, grandes bombas comenzaron ayer a evacuar el tóxico caldo que inunda Nueva Orleáns tras el paso del huracán Katrina , pero llevará semanas vaciar las anegadas calles de la devastada ciudad. Dos bombas instaladas en el dique cerca de la Calle 17 arrojaban el putrefacto líquido verde en un depósito espumoso en el lago Pontchartrain, mientras los helicópteros dejaban caer bloques de hormigón, enormes bolsas de arena y partes de la autopista rota por la tempestad en la brecha que provocó Katrina , que inundó la ciudad y dejó un posible saldo de miles de muertos. «No me voy. Mi casa sigue aquí, tengo agua, provisiones, una pistola y muchas municiones, cuenta al Diario de León un vecino» «Sobre el agua flotan excrementos y cadáveres. En las zonas anegadas, los mosquitos y las ratas están por todas partes» VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA

Cargando contenidos...