Sonrisas detrás del «burka» en un día histórico para el país
Las afganas acudieron a las urnas para elegir a sus representantes con la cabeza cubierta y la mirada puesta en un futuro Parlamento, del que el 25% serán mujeres
En Kabul, que durante todo el día de ayer fue una ciudad muerta por sumar el tercer festivo consecutivo, basó su actividad en la escuela Zaghona del barrio de Qalha y Fatullah, especialmente en la parte reservada para que voten las mujeres, separada de la de los hombres. «Estoy cansada de tanta lucha, quiero que acabe de una vez la guerra y por eso he votado», explicó ayer Bibi Abima, una mujer de 55 años que acudió con su nieta de doce años a ese colegio electoral para votar. Dentro del área reservada a las mujeres, las que acuden a votar con «burka» se lo quitan y lucen sus rostros, hermosos y sonrientes, en un entorno donde está prohibida la presencia masculina. Las más jóvenes confesaban haber votado por candidatas femeninas porque «es bueno que las mujeres estén en el Parlamento y decidan sobre el futuro», como señaló Saida Gahabary, una funcionaria de 24 años. Tras más de tres décadas sin democracia y férreas tradicciones Afganistán dió ayer un nuevo paso hacia su futuro.