El desacuerdo entre las diversas autoridades y las trabas burocráticas son las notas dominantes
Bush contradice al alcalde y desaconseja el regreso prematuro a Nueva Orleáns

DAN ANDERSON / STEVE POPE
El presidente de EEUU, George W. Bush, expresó ayer sus dudas sobre la conveniencia de que los habitantes de Nueva Orleans comiencen ya su retorno tras el huracán «Katrina», y ordenó una revisión de los planes de emergencia en todo el país. El presidente aludió a la disputa surgida entre las autoridades locales -en este caso el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, y las federales, representadas por el coordinador de la asistencia gubernamental, el almirante Thad Allen- sobre el retorno de los residentes a dicha ciudad. Nagin considera que en los próximos días podría comenzar el retorno gradual de 180.000 residentes, mientras que Allen mantiene que todavía no se dan las condiciones de salubridad y seguridad necesarias para ello. Bush se puso ayer de lado de Allen y subrayó que persisten ciertas preocupaciones, tanto sobre las condiciones medioambientales de la zona como sobre la posibilidad de que la tormenta tropical «Rita», que ahora amenaza los cayos de Florida, pueda encaminarse a la zona afectada por «Katrina» y causar nuevas inundaciones. «El alcalde tiene este sueño de que la ciudad esté en pie y funcionando y nosotros compartimos ese sueño, pero también queremos ser realistas sobre algunos de los obstáculos que afrontamos», declaró el presidente A pesar de las reticencias del jefe de los equipos de socorro y del propio presidente George W. Bush, una primera ola de habitantes de Nueva Orleáns fue autorizada a regresar a sus casas ayer en el barrio de Algiers. «Estamos contentos de estar en casa. No aguantábamos más», dijo Hzadit Paul, de 26 años. Hace tres semanas que ella, su marido y sus cuatro hijos, entre ellos un bebé de cinco meses, deambulan por localidades del sureste estadounidense. «Agradezco tener un hogar al que volver», dijo Joyce Johnson, de 70 años. «Mucha gente no tiene nada. El Señor perdonó a Algiers». Comparada con otras áreas de Nueva Orleáns, Algiers salió ilesa tras el paso del mortífero huracán Katrina el 29 de agosto, que rompió dos diques y dejó el 80% de la ciudad inundada. Para entrar en la zona, los habitantes deben probar tener título de residencia o arriesgarse a ser rechazados por numerosos controles policiales.