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El lado oscuro de esta cita con las urnas
Las reformas, la UE, los sondeos y hasta los periodistas están entre los perdedores
Ganadores en estas elecciones hay pocos, perdedores muchos. Para empezar, los expertos demoscópicos, estupefactos ante la debacle sufrida por los democristianos (del 42% inicial al 35,2% cosechado finalmente), e igualmente sorprendidos ante la remontada de los socialdemócratas (del 26% que le daban hace cuatro meses al 34,3%). Ayer explicaban que el movimiento se había producido en las últimas semanas, y calificaban el fenómeno de «orientación negativa». Fueron los electores que acabaron eligiendo a partidos menores, desencantados con la política de los «grandes», los responsables de este resultado tan reñido. Sondeos Y a la sombra de los expertos, los periodistas, que confiados en estos datos, daban a Angela Merkel por canciller meses antes de los comicios. Por eso la candidata conservadora, pese a representar en estos momentos a la fracción más votada, aparece como la perdedora. No sólo porque la CDU ha encajado uno de los peores resultados desde la posguerra, sino porque las expectativas puestas por medio mundo en esta mujer no han sido satisfechas. «Angela Sin Tierra» titulaba ayer su editorial el Süddeutsche Zeitung . Esta física germano-oriental no sólo tiene muchos enemigos dentro de su partido, sino que además no ha sabido vender sus ideas al electorado germano. Luego está la UE. La confusión poselectoral implicará una nueva parálisis en las grandes decisiones: el acuerdo sobre el presupuesto 2007-2013 y el futuro de la Constitución europea. Las reformas Otro perdedor de estas elec-ciones son las reformas. Los alemanes han demostrado en las urnas que no están preparados para aceptar un cambio radical, ni querían escuchar las «verdades» que contaba Angela Merkel. Quizá fue un error táctico el hablar de la subida del IVA y la flexibilización del despido, a pocas semanas de las elecciones. No obstante, no sería éste el primer tropezón que sufre Merkel, y de otros se ha levantado. Con tiempo la física de 51 años elabora estrategias que no le dan malos resultados, aunque esta victoria es sin duda la más amarga que ha vivido. Y el canciller de las sorpresas, Gerhard Schröder, por mucho que le pese, también ha perdido. Se ha recuperado desde que le dieron por enterrado hace cuatro meses cuando adelantó los comicios. Pero no ha bastado para reeditar la coalición con los Verdes, que sí han mantenido su resultado de hace tres años. «Nunca he desempeñado en política un papel minoritario», ha dicho el socialdemócrata en muchas ocasiones. El domingo, Schröder actuó como un animal dolido, repartiendo a diestro y siniestro, sobre todo entre los periodistas. El luchador nato, el ave fénix, renacía de sus cenizas, y cuando todos pensaban que estaba deseando retirarse, sorprende con más ganas que nunca de seguir en el poder.