Diario de León

Moscú se sumará con tres barcos de guerra a la operación antiterrorista Esfuerzo Activo FRUSTRADO DISPOSITIVO RELACIONES BILATERALES

Buques rusos y de la Otan patrullarán juntos el Mediterráneo desde enero La Alianza incrementará un 75% sus tropas dentro de Afganistán EE. UU. felicita a España por la rápida reacción al siniestro del Cougar en Herat Washington rechaza la ayuda del «Cast

Ambas partes estudian iniciar ejercicios conjuntos de sus tropas contra el narcotráfico

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M. Cheda - enviado especial | bruselas
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«Hemos tenido nuestros altibajos, pero hemos logrado convencer a todos los aliados de que Rusia no es aquella Unión Soviética y a Rusia, de que la Otan de hoy no es la de ayer. De hecho, hoy estamos más preocupados por una Rusia débil, que se convierta en un nido de terroristas, que por una Rusia fuerte». Dicho discurso, articulado en el anonimato por un oficial de la Alianza, resume muy buena parte del giro que la organización montada en torno al Tratado de Washington (1949) ha decidido emprender tras el fin de la Guerra Fría y, sobre todo, a raíz del 11-S. Y esas palabras las ilustra mejor que nada un venidero hecho, algo histórico: por primera, tres buques de guerra rusos van a patrullar el Mediterráneo junto con barcos de la Otan. La colaboración comenzará a finales de enero, en el marco del despliegue antiterrorista Esfuerzo Activo, iniciado en octubre del 2001 como respuesta a los atentados de Al Qaida en EE. UU. Se trata de un paso más, si bien significativo, en el camino hacia el entendimiento que ambas partes emprendieron en mayo del 2002, con la constitución de un consejo consultivo común. El estreno de Rusia en Esfuerzo Activo coincidirá en el tiempo con el período de mando español al frente de la SNMG-2 (julio 2005-julio 2006), que es la flotilla aliada habitualmente al cargo de este dispositivo. Así pues, el contralmirante cartagenero Teodoro López Calderón se encargará probablemente de coordinar a los otrora enemigos y hoy socios. Diferencias insustanciales «En septiembre del 2001 -aseguró anteayer en Bruselas la fuente antes citada-, quedó claro que, cualquiera que fuesen nuestras diferencias, éstas no eran tan importantes como la amenaza que debíamos afrontar». Tan es así, que la Armada de Rusia lleva meses trabajando con las de Occidente en los campos de interoperabilidad, manejo misilístico y cadena de órdenes, contactos previos a la cooperación real que inaugurarán dentro de cuatro meses. El calendario lo acordaron el secretario general de la Alianza, Jaap de Hoop, y el ministro de Defensa moscovita, Sergei Ivanov, durante un encuentro informal en Berlín hace dos semanas. Prueba de que este matrimonio no está llamado a ser flor de un día, la Otan y el Gobierno de Vladimir Putin, están estudiando impulsar un entrenamiento conjunto de sus tropas en materia de contención del narcotráfico. Afganistán De cristalizar ese proyecto, los ejercicios se llevarían a cabo con un escenario concreto en mente: Afganistán, el gran proveedor mundial del mercado del opio. Los responsables de Asuntos Exteriores de uno y otro lado se encontrarán a finales de año para discutir el proyecto. «Si sale adelante, podría ponerse en práctica ya en el 2006, pero esto no significa que Rusia vaya a enviar soldados a Afganistán a acabar con la droga (...), sino que se va a implicar en la preparación de acciones encaminadas en ese sentido», explican fuentes de la Alianza. De hecho, según su portavoz oficial, James Appathurai, ni la propia organización trasatlántica piensa por ahora en tomar el liderazgo de la lucha contra la producción de narcóticos en territorio afgano. Deben ser, entiende, las incipientes Fuerzas Armadas de aquel país asiático quienes asuman ese rol. Con sus palabras, Appathurai cierra, al menos momentáneamente, la puerta que varias naciones, entre ellas España, habían pedido abrir de par en par. Eso sí, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (Isaf), que opera en Afganistán bajo mando de la Otan, continuará colaborando «no directamente» en este frente con las autoridades locales. El Comité Militar de la Otan maneja desde anteayer una propuesta para la revisión del plan operativo de la organización en Afganistán. El documento propone incrementar un 75% el despliegue aliado en aquel país -pasar de 8.000 a 14.000 militares- para poder asumir así la llamada tercera fase en la expansión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (Isaf), programada para mayo próximo. El Consejo del Atlántico Norte, un foro político, supervisará y aprobará esas directrices la próxima semana en Bruselas. Esos 6.000 soldados extra los aportarán «mayormente» el Reino Unido, Canadá y Holanda, de acuerdo con el portavoz oficial de la OTAN, James Appathurai. Serán enviados a seis provincias del sur afgano, el sector, junto con el este, más peligroso. De esta forma, España, que actualmente controla parte del noroeste junto con Italia, no tendrá que asumir por ahora nuevas y costosas tareas, en cumplimiento de la promesa formulada hace quince días por el ministro de Defensa, José Bono. Hasta ahora, la Isaf contribuye a la estabilidad de Afganistán en una mitad del país (el norte, el oeste y la capital, Kabul), mientras que el componente terrestre de la operación Libertad Duradera, de liderazgo norteamericano, se encarga de perseguir terroristas en el resto de la nación. A medida que la primera avance hacia el área actualmente al cargo de la segunda, ambas coincidirán en el espacio, pero nada más que en eso, según Appathurai, pues ambas conservarán sus roles: apoyo a la Administración de Karzai y ataque contra los supuestos enemigos de Occidente. Mando compartido Sin embargo, en el Consejo Atlántico de la próxima semana sí se aprobará una especie de mando compartido para ambos despliegues. Se trata de una fórmula mixta entre las pretensiones norteamericanas (integración de las dos misiones) y el argumento defendido por un grupo de países como España y Francia (mantenimiento de las distancias). En enero, el asunto será revisado durante una gran cumbre política en Londres. Estados Unidos considera «sumamente importante» el modo en que el Ministerio de Defensa español reaccionó al siniestro de un helicóptero Cougar del Ejército de Tierra el pasado 16 de agosto cerca de Herat (Afganistán). Una tragedia humana que costó la vida a 17 militares. Esa fue la expresión valorativa que anteayer empleó la embajadora norteamericana ante la Otan, Victoria Nuland, para referirse a la decisión y rapidez (apenas fueron 96 horas) con que el departamento del ministro José Bono relevó a los fallecidos. La diplomática realizó esta declaración en Bruselas, en el marco de un encuentro internacional con periodistas, tras ser preguntada sobre si el Gobierno de su país había olvidado ya o no la retirada de tropas de Irak ordenada por José Luis Rodríguez Zapatero pocos días después de acceder al poder (2003). Mejorar el despliegue En lugar de responder a la cuestión directamente, se refirió al accidente aéreo en los citados términos y añadió: «Lo más importante es que España continúe contribuyendo tanto como pueda a las operaciones de la Alianza (...) y siga mejorando sus fuerzas de despliegue». Nuland, además, aseveró que el presidente norteamericano George W. Bush se ha marcado para su segundo mandato, iniciado en enero del 2005, el objetivo de «ampliar y enriquecer» el diálogo político trasatlántico «sobre un amplio abanico de retos globales». «Los aliados -agregó- claramente aprecian esto». El buque de asalto anfibio Castilla, ofrecido a Estados Unidos por la Otan junto con otro barco europeo para colaborar en la superación de las consecuencias derivadas del devastador y dramático azote del huracán Katrina , finalmente no se desplazará hasta la destruída ciudad norteamericana de Nueva Orleans. De hecho, ya está participando en unas maniobras cerca de Cerdeña (Italia). Según señaló el portavoz de la Alianza, EE. UU. cree que el puente aéreo de ayuda establecido por ésta es «suficiente».

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