Diario de León

El agua inundó parte de la costa noreste de la península mexicana provocando cuantiosos daños

El huracán «Wilma» devasta Yucatán al quedarse estacionado «Aquí en La Habana no pasó nada»

Tres muertos y cinco heridos en el primer balance de víctimas tras las fuertes lluvias y vientos

Los españoles Miguel González y Carlos Castro (a la derecha de la foto),  ayer en La Habana

Los españoles Miguel González y Carlos Castro (a la derecha de la foto), ayer en La Habana

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agencias | cancún
León

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Los tres primeros muertos y cinco heridos y una devastación notoria en las principales ciudades turísticas del Caribe mexicano era el triste resultado del paso del huracán Wilma por la isla de Cozumel y el Yucatán. Y lo malo es que al estar prácticamente estacionario, comprimido entre dos anticiclones, las consecuencias serán mucho peores, como reconoció el gobernador del estado mejicano de Quintana Roo, Félix González. Según los pronósticos, permanecería allí hasta la madrugada del domingo. La explosión de un tanque de gas en Playa del Carmen provocó la muerte de un adulto y un niño y quemaduras graves a cinco miembros de su familia. A su vez, en el estado de Yucatán, vecino de Quintana Roo, un hombre murió cuando le cayó una rama de un árbol en la cabeza. Son las primeras víctimas que ha dejado el ciclón en Méjico y las autoridades confían en que no haya más. Sin embargo, los daños materiales serán cuantiosos. El panorama el desolador en la costa del Yucatán: árboles caídos, carteles y señales viales por el suelo, letreros luminosos volando y postes de luz arrancados, coches aplastados por muchos objetos voladores plenamente identificados. Olas de hasta diez metros de altura, penetraciones de mar e inundaciones de más de 5 metros del altura eran algunas de las huellas de la devastación provocada por el Wilma . Hacia el mediodía de este sábado, el ojo del meteoro más poderoso formado en la historia del Atlántico, pasaba con una lentitud desesperante, apenas 4 kilómetros por hora, sobre Cancún y se dirigía rumbo al noreste, aunque se mostraba errático. Este balneario estaba ya inundado por las lluvias y fuertes vientos que se registraron desde la víspera. Llamamiento a la calma Las autoridades alertaban por medio de la emisoras de radio para que los residentes no se confiaran por la calma. «El ojo es enorme (60 kilómetros de diámetro), lo que va a dar una aparente calma de 6 a 7 horas, es decir, va a haber la apariencia de que ya pasó el huracán, pero no es así. Después viene la parte de atrás del huracán, y son 5 a 6 horas de vientos continuos, como si simultáneamente tuvieran varios huracanes», explicó el gobernador González. El presidente Vicente Fox insistía en que «bien vale la pena ir a un albergue, no apegarse a las pertenencias. No por cuidar la casa o el mueble pongamos en riesgo la vida de nuestros hijos». Por su parte, el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, señaló: «se ha hecho todo lo posible». El Wilma se degradó al tocar tierra, pero todavía mantenía categoría 3, de las 5, de la escala Saffir-Simpon, con vientos sostenidos cercanos a los 185 kilómetros por hora y rachas próximas a los 250. Residentes contactados por medios locales por teléfono, relataban los terribles momentos vividos. Edgar Allan Carrillo, su esposa y su hijo de siete años pasaron horas encerrados en el baño de su casa, situada en el segundo piso de un edificio de Cozumel. «Nos inundamos, el agua se metió por las ventanas porque las protecciones que puse se las llevó el huracán», dijo al diario Reforma. Cuba espera Mientras tanto, Cuba, en especial desde el occidente al centro del país, mantiene un tenso compás de espera ante la llegada del Wilma . Sus efectos ya se sienten en forma de lluvias intensas, rachas de viento entre 50 y 70 kilómetros por hora, algunas inundaciones por penetraciones de mar, y destrozos en un pueblo de Pinar del Río provocados por un tornado asociado a las bandas que acompañan a poderoso huracán. Según los pronósticos, el sol que ayer por la mañana lucía en La Habana dará paso a un empeoramiento del clima a medida que el meteoro se vaya acercando, algo que no sucederáhasta hoy. La Habana amaneció ayer increíblemente tranquila. Hasta un tímido sol asomaba entre las nubes, pero los cubanos saben que el peligro no ha pasado. El Wilma continúa al acecho. El peligroso huracán se mantiene casi estacionario azotando la península de Yucatán, en México, y afectando la zona más occidental de Cuba, con fuertes lluvias y vientos. A medida que comience a avanzar hacia el nordeste, la capital cubana volverá a sentir sus embates, cada vez con mayor fuerza. Ana Caeiro debe volar esta noche de regreso a Galicia, tras una estancia de un mes en La Habana, impartiendo un curso de danza. «Hasta ahora, nos han dicho que el vuelo de Iberia se mantiene, pero estamos muy pen-dientes, pues pudiera cambiar la situación», comenta. Lo cierto es que el Wilma mantiene en vilo a Cuba desde hace varios días. Las zonas de mayor peligro han sido evacuadas y en estos momentos se mantienen en refugios unas 370.000 per-sonas. «Hasta ahora no ha pasado nada, pero nos ha impresionado un poco la alarma que puede sentirse en la gente, los informes de la tele¿», confiesa Ana. «Ayer comíamos en un restaurante cuando se nos acercó una madrileña, casi histérica del susto, diciendo que quería marcharse y su vuelo estaba suspendido. Nosotros la tranquilizamos un poco, porque sabemos que se están tomando las medidas de seguridad.

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