El Partido Laborista aprueba casi por unanimidad irse del Gobierno de Israel y dejar solo a Sharón
Los delegados del comité central del partido laborista israelí aprobaron ayer casi por unanimidad la salida inmediata de los ministros laboristas de la coalición de gobierno que preside Ariel Sharón, una decisión que con toda probabilidad se hará efectiva en las próximas horas. La medida se tomó al término de un largo discurso que pronunció el nuevo líder laborista Amir Peretz delante del comité central, en el que prometió un cambio de era para atender las preocupaciones de los más necesitados y planteó sus posiciones sobre el conflicto con los palestinos. El comité central recibió a Peretz con gritos de «revolución» y sus seguidores se vistieron con camisas rojas y cantaron consignas de izquierda que no recordaban los delegados más viejos. Peretz denunció que el gobierno de Sharón, al que hasta ahora ha estado asociado el partido laborista, ha creado una profunda sima entre ricos y pobres y ha «humillado» sistemáticamente a las clases menos favorecidas dando como excusa que lo importante era ocuparse del conflicto con los palestinos. Sin embargo, hizo un llamamiento a los votantes de Likud para que lo apoyen en las próximas elecciones -cuya fecha tentativa es el 28 de marzo- argumentando que el Likud ha abandonado la preocupación social que tuvo en su origen, especialmente en la época de Menahem Beguin. Utilizando un lenguaje muy populista, acusó al Likud de haber engañado a los israelíes durante 28 años «en los que dijo a los desocupados, a los hambrientos, a los trabajadores sin contrato y a un millón de asalariados que ganan el salario mínimo: 'Esperad un poco porque ahora tenemos que encargarnos del terrorismo'. Durante todos esos años nos han estado asustando con el demonio de la seguridad», dijo. «La época de los mesías ha terminado. Ahora queremos que seres humanos se hagan cargo de nuestro país», manifestó delante de una multitud entregada. Mejor una mala paz A la reunión del comité central acudió la plana mayor laborista con la señalada excepción de Shimón Peres. El eterno conspirador prefirió permanecer al margen dado que su amigo Sharón todavía no ha anunciado si piensa crear un nuevo partido político. Este domingo, durante la reunión ordinaria del consejo de ministros, Sharón se dirigió a Peres para decirle que cuenta con él para el futuro. Las críticas de Peretz estuvieron centradas tanto en Sharón como en Binyamin Netanyahu, y acusó al primero de haber hecho en el área económica todo lo que le propuso Netanyahu y que, en su opinión, ha contribuido a hundir la economía y a llevar la pobreza a cientos de miles de hogares israelíes. Respecto al problema palestino, Peretz dijo que «la peor paz posible es mejor que la mejor guerra», una expresión inusitada en Israel con la que quiso recalcar la necesidad de alcanzar rápidamente la paz con los palestinos, un tema que será prioritario si consigue ganar las elecciones.