EL MAYOR TAMAÑO DE LAS COLUMNAS NO HA SERVIDO PARA DISMINUIR EL NÚMERO DE VÍCTIMAS MORTALES
El rito del diablo: el punto más crítico de la peregrinación
El rito del apedreamiento del diablo pone fin a la peregrinación anual musulmana a los lugares santos de La Meca y Medina, cunas del Islam, en la que este año participaron más de dos millones de fieles llegados de todos los puntos del planeta. En la montaña de Muzdalifa, los peregrinos suelen recoger los guijarros con los que después apedrearán las tres columnas que representan al Diablo en Mena. Los fieles deben golpear con las piedras las columnas, situadas a varios metros, para librarse del pecado y regresar así purificados a sus lugares de origen. Se dice que el Diablo, cuando vio a Abraham compungido pero resuelto a matar a su hijo porque así se lo había ordenado Dios, insinuó la desobediencia en su oído en tres ocasiones: «¿cómo puede pedirte eso tu Dios? ¿no ves que no te quiere? ¡No le hagas caso!». Tres veces le tentó Satán y tres veces resistió Abraham. El resto de la historia es más que conocido. En el valle de Mena se alzan tres columnas que representaban las tres tentaciones de Satán. Se trata de un punto crítico de las peregrinaciones, donde suelen producirse avalanchas, porque los peregrinos se acercan a las columnas en estado de semi-trance y, al grito de «Alahu Akbar», arrojan siete piedras contra cada una de ellas. Estampidas llenas de ira Su ira contra el Diablo es claramente manifiesta, por lo que pueden - y está más que demostrado- arrollar a quien se encuentre en su camino sin tan siquiera percatarse de ello. El Estado saudí ha aumentado el tamaño de las columnas -ahora son en realidad estrechos muros de gran altura- y ha construido un mirador para poder arrojar las piedras desde dos alturas distintas, pero no por ello los accidentes han dejado de producirse año tras año. Pese a las medidas de seguridad que todos los años establecen las autoridades saudíes, las catástrofes de este tipo son más que frecuentes. En el año 1990, más de 1.400 peregrinos murieron en una estampida similar en uno de los túneles que llevan a las columnas de Mena, En el 2004, fueron 244 personas las que fallecieron durante este rito, el más peligroso de la peregrinación, uno de los cinco pilares del Islam. Después de dejar malherido a Satán, los peregrinos deben bajar hasta La Meca a dar otras siete vueltas -de nuevo el número siete, asociado a numerosos momentos de la peregrinación- a la Caaba. Sólo entonces los varones podrán despojarse de su ihram , su hábito blanco de dos piezas, podrán afeitarse y perfumarse y podrán visitar a sus mujeres.