| Perfil | Ken Livingstone |
El don de la polémica
El alcalde de Londres, Ken Livingstone
Una semblanza de Ken Li-vingstone podría resumirse en un solo adjetivo, polémico. Este político, laborista desde 1969, parlamentario desde 1971 y alcalde de Londres desde el año 2000, ha cumplido una máxima durante su vida pública, no comulgar con ruedas de molino. Livingstone, apodado por la derecha Ken el Rojo por su posición en la región más tradicional del laborismo británico, la que huele a socialismo -la derecha la llama «loony left» (izquierda lunática)-, siempre ha sido un outspoken , alguien franco, o en castizo, alguien sin pelos en la lengua. Fue un profundo y convencido «antithatcherista», un fiel creyente de que la única vía para solucionar el problema del Ulster era hablar con el Sinn Féin y el IRA, lo que le valió un puñado de enemigos en el establishment británico, un antimilitarista que se enfrentó con la dirección de su partido por la invasión de Irak, un convencido europeísta y simpatizante del euro, y un evidente enemigo de los blairistas y sus políticas de medias tintas. Pero lo que profesa con devoción este ex técnico de laboratorio de 51 años es su dedicación al servicio público, lo que le llevó a abandonar su partido y presentarse en el año 2000 como independiente a la alcaldía de Londres. Ganó y cada tiene más adeptos pese a que ha introducido algunas de las medidas más duras y polémicas que ha vivido la ciudad en las últimas décadas, como cobrar un impuesto por acceder al centro con un vehículo. Y si en las calles ha ganado adeptos, en su partido se ha granjeado enemigos. Los cuatro años en los que Livingstone abandonó el partido, predicó una línea crítica contra los flirteos del Gobierno con políticas conservadoras. Para el presidente del Foro Judío de Londres, «un simple perdón hubiera evitado todo el daño». Para el vicepresidente de la Asamblea londinense, Brian Coleman, «Londres se merece a alguien mejor». Y es que uno puede amar u odiar a Ken Livingstone, pero es difícil sentir indiferencia por este campeón de la integridad.