Diario de León

Invita a pactar citas institucionales como la elección del presidente de la República

Berlusconi pide ahora a Prodi un acuerdo parcial de gobierno Bush sale en defensa de Rumsfeld ante las críticas expresadas contra él por seis generales retiradosLa presidenta de Filipinas conmuta la pena de muerte a un millar de presos

El primer ministro dice que no hay vencedores ni vencidos y sigue sin reconocer la derrota

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Mercedes Gallego - efe | roma nueva york efe | manila

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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, propuso ayer a la coalición de centroizquierda, ganadora de los comicios, «un acuerdo parcial y limitado en el tiempo» para afrontar algunas citas institucionales, económicas e internacionales, y en caso contrario hará una «rigurosa batalla» desde la oposición. Berlusconi, en una carta al Corriere della Sera , insiste en que «a la luz del voto popular, no hay ni vencedores ni vencidos», y señaló que reconocerá su derrota cuando se confirme oficialmente el resultado y que no hubo irregularidades en el recuento, pues en días pasados denunció la existencia de «fraudes». Admitir la victoria Romano Prodi, ha puesto como condición previa a cualquier cosa que el primer ministro admita «sin dudas» su victoria en los comicios. Las elecciones han dejado un país dividido, pues ambas coaliciones quedaron muy empatadas, con «dos visiones de Italia y de su futuro», lo que se traduce en «una sustancial dificultad de gobernar el país de manera positiva y productiva», según Berlusconi. Aunque, opina que «sería mejor» un gobierno y una mayoría «sólidos», el primer ministro asegura que con la victoria de la Unión, por una décima en el Congreso y dos escaños en el senado, en realidad son «frágiles e inciertos, tanto numérica como políticamente». Por ello, sería necesario «razonar juntos sobre soluciones nuevas, dadas las nuevas circunstancias, para el gobierno de las instituciones del país», escribe el aún primer ministro. «Un acuerdo parcial, limitado en el tiempo para hacer frente a las inmediatas citas institucionales, económicas e internacionales del país, no pude ser excluido por principio», señala Berlusconi, en referencia, por ejemplo, a la elección el mes que viene, del próximo presidente de la República. Si la propuesta de Berlusconi no fuera acogida y «prevaleciese un línea extremista», el primer ministro asegura que su partido, «Forza Italia y sus aliados realizarán una coherente y rigurosa batalla en defensa de los valores e intereses que le han sido confiados por el 50 por ciento de los italianos». El secretario de Democráticos de Izquierda (el corazón de la Unión), Piero Fassino, señaló ayer en una entrevista con la Repubblica , que se puede realizar un debate sobre algunos temas y ver «si se pueden determinar soluciones programáticas compartidas». Pero, de hacerse, sería «sin ninguna confusión sobre quien gobierna: el centroizquierda, y quien está en la oposición: el centroderecha», así como Berlusconi debe reconocer la victoria de la Unión y que no ha habido «fraudes» en los comicios. El presidente George W. Bush interrumpió su retiro de Semana Santa en Camp David para emitir un inusual comunicado de apoyo al secretario de Defensa Donald Rumsfeld, acosado por las críticas que han hecho públicas seis generales retirados, de los que dos comandaron tropas durante la invasión de Irak. «El liderazgo enérgico y firme del secretario Rumsfeld es exactamente lo que se necesita en este crítico período», escribió el mandatario. «Tiene todo mi apoyo y mi más profundo aprecio». Fuentes de la Casa Blanca dijeron al New York Times que Bush había sido «muy proactivo» en la elaboración del texto con el que se espera zanjar las peticiones de la dimisión de Rumsfeld, que proliferan a medida que empeora la situación en Irak. Según dichas fuentes, el presidente consideró que la relevancia de los generales críticos podía enviar «señales confusas» al campo de batalla. En realidad, la Casa Blanca prefiere que la batalla entre los generales se resuelva en el círculo castrense, pero Bush ha unido su reputación al futuro de Rumsfeld. Muchos analistas veían así en su comunicado un aviso de que cualquier crítica sobre la actuación de Rumsfeld en Irak será considerada como una crítica a él mismo. Otros generales retirados saltaron el viernes a la arena mediática para contrarrestar las acusaciones. El cuerpo castrense condenó el que algunos de sus miembros se hayan atrevido a cuestionar al jefe del Pentágono en público. «Cuando tenemos a un gobierno envuelto en una guerra, con un secretario de Defensa que tiene la confianza del presidente, y básicamente lo ha hecho bien, no importa la nota que se le dé, pedir su dimisión no es bueno para el país», dijo el ex jefe del Estado Mayor, el general Richard Myers a la CNN. La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ordenó ayer conmutar la pena de muerte por cadena perpetua a un millar de presos, según un mensaje difundido con motivo del próximo Domingo de Resurrección. Entre los condenados a muerte está el hispano-filipino Francisco Larrañaga, aunque ni la madre del joven ni el embajador de España en Filipinas, tenían noticias por el momento de si la medida le afectaba. «Mientras celebramos y nos regocijamos de la resurrección de Jesús, deseo anunciar que vamos a cambiar nuestra política hacia aquellos que han sido condenados a muerte. Vamos a reducir su condena a la cadena perpetua», dijo Arroyo, según el mensaje difundido por la sede de la Presidencia. La madre del joven condenado, Margarita González, consultada poco después de conocerse el mensaje, dijo no saber todavía si Francisco está incluido entre los mil reclusos a los que se ha conmutado la sentencia. «Mil son muchos y eso nos da esperanzas, pero no sabemos nada», señaló Margarita González, aunque insistió en la posición que mantiene la familia de que «la cadena perpetua no es lo que queremos porque Paco es inocente». Tampoco el embajador de España en Filipinas, Ignacio Sagaz, pudo confirmar si Larrañaga, de 29 años, se encuentra entre los agraciados por el perdón presidencial. Sin embargo, este perdón a mil condenados a muerte se produce después de que el pasado febrero la sede de la Presidencia anunciara que Arroyo conmutaba la pena de muerte a «280 de los 1.280 presos que están condenados a muerte», lo que podría indicar que los restantes han sido perdonados ahora con motivo de esta Semana Santa. Larrañaga fue condenado a la pena capital por el secuestro, violación y asesinato de dos hermanas ocurrido en la ciudad de Cebú en 1997, en un juicio plagado de irregularidades, según la familia, su defensa y numerosas organizaciones internacionales, y está encarcelado desde hace más de ocho años. «Esperemos que se confirme, porque así Paco saldría del corredor de la muerte y dejaría de tener esa espada de Damocles» sobre él, señaló su madre, Margarita González, aunque agregó que sólo estarán verdaderamente satisfechos con la libertad de su hijo. En su mensaje, la presidenta filipina, una devota católica, afirma que «cualquiera que cae y comete errores tiene la oportunidad de levantarse y corregir el mal que ha realizado». Arroyo declaró una moratoria a las ejecuciones cuando asumió el poder en el 2001, pero la levantó en 2003 ante el creciente número de secuestros y asesinatos en el país. No obstante, bajo la administración de Arroyo no se ha llevado a cabo ninguna ejecución.

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