Diario de León

| Análisis | Las grietas del gabinete |

Una unidad relativa

Publicado por
Miguel Murado
León

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Calificar el nuevo gabinete iraquí de gobierno de unidad quizás sea exagerado. Contará con algunos ministros sunníes, tal y como estaba previsto, pero se trata de figuras que apenas representan a su comunidad (el principal partido sunní abandonó la sesión de ayer con un portazo). Se puede hablar, en cambio, de una cierta unidad en otro sentido: a excepción de una ministra cristiana y de los ministros kurdos, el resto del gobierno es básicamente islamista. Esto pone fin al período de transición en el que los equipos de gobierno se diseñaban en la Embajada norteamericana en Bagdad y que permitió al principio que un laico como Iyad Alawi llegase a dirigir el país brevemente. En diciembre, los iraquíes enterraron esa vía con su voto. Dentro de la facción chiita, a la larga el beneficiario de este gobierno quizá acabe siendo Moqtada al-Sadr. Este jefe de milicia enemigo de Washington, que controla unos 35 escaños del parlamento de 275, ha situado a gente de su confianza en los ministerios que más le interesaban: Educación, Juventud, Agricultura y Electricidad. Éstos se suman a los que ya controlaba, Salud y Transporte... Si logra gestionarlos bien podría conseguir la hegemonía social que logró Hizbullah en Líbano en los años 90, y ese es su objetivo. Una mejor gestión es todo lo que pueden esperar los iraquíes de este nuevo gobierno y lo saben. La paz está todavía muy lejos y las dudas en torno al ministerio del Interior son la metáfora de ese estado de guerra civil. Tan sólo existía acuerdo en que el siniestro Bayan Jabr tenía que irse y se ha ido, a Hacienda, desde donde podrá seguir torturando a sus compatriotas pero ya sólo en sus bolsillos. Dadas las circunstancias, la decisión del primer ministro Maliki de asumir él mismo Interior de manera provisional parece la más lógica. Pero a Maliki se le considera muy próximo a Moqtada al-Sadr, por lo no le será fácil cumplir su promesa de desarmar a las milicias. Más bien se cree que lo que hará será convertirlas en fuerzas de seguridad. Y la verdad es que muchos empiezan a creer que eso sería mejor que continuar con el caos actual.

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