Diario de León

Una falsa alarma sobre unos disparossiembra el desconcierto enel Capitolio

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Óscar Santamaría - corresponsal | nueva york
León

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La ansiedad y el nerviosismo se adueñaron, una vez más, del Capitolio. Pero en esta ocasión por más tiempo. Todo empezó a las 10.30 de la mañana cuando la policía recibió una llamada diciendo que se habían oído disparos en el garaje del edificio Rayburn, a un costado de la sede del Congreso y el Senado. En unos minutos, agentes fuertemente armados, unidades de élite y servicios de emergencia rodearon el área y cerraron a cal y canto el Rayburn. El edificio, el más grande del complejo de la colina del Capitolio en el que tienen sus oficinas algunos congresistas, tiene 20 hectáreas repartidas en cerca de 200 habitaciones, cuatro plantas, dos sótanos y tres niveles de garaje y está conectado al Capitolio por un túnel subterráneo. De ahí, que la policía tardara horas en registrarlo palmo a palmo, puerta a puerta, «a la vieja usanza», como dijo la portavoz policial Kimberly Schneider. La información que fue goteando a lo largo de la mañana y bien entrada la tarde era escasa. «La investigación sigue, los registros siguen, no hay ni heridos ni sospechosos ni detenidos», señaló Schneider. Sólo una persona fue atendida por un ataque de pánico. Cientos de legisladores, ayu-dantes y periodistas quedaron atrapados en sus oficinas y fueron interrogados por la policía. Muchos de ellos se comunicaron con el exterior por teléfono, alguno incluso llamó a la CNN diciendo que estaba encerrado en su despacho y que sabía lo que estaba pasando viendo esa cadena, o colgando sus vivencias en blogs. Tras varias horas de registros, la policía dio por terminada su búsqueda, declarando que no habían encontrado nada. Al parecer, el ruido que escuchó la persona que dio la alarma pudo provenir de un martillo mecánico con el que unos operarios estaban arreglando un ascensor del edificio. Hayden, director de la CIA El general de las fuerzas aéreas Michael Hayden será el próximo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El pleno del Senado aprobó por gran mayoría (78 votos contra 15) su candidatura a pesar de haber sido señalado por su papel clave en el programa de espionaje telefónico ordenado por George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Durante el proceso de confirmación en el Senado, el general de cuatro estrellas -que sustituye a Porter Goss- defendió la legalidad de las escuchas telefónicas realizadas sin autorización judicial a mi-llones de estadounidenses en aras de la lucha contra el terrorismo.

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