La de ayer fue la jornada más sangrienta desde el inicio de las operaciones, con 53 muertos
Tropas israelíes cruzan la frontera y Hezbolá consigue rechazarlas
El Ejército israelí penetró ayer por primera vez en territorio libanés con el objetivo de atacar una posición de Hezbolá cercana a la frontera en una operación que fue un fiasco puesto que las milicias chiíes sorprendieron a los militares, mataron a dos de ellos e hirieron a nueve. Un miliciano también murió. Fuentes del Ejército recalcaron que se trataba de una operación puntual y que en ningún caso significaba que se esté preparando una invasión, una posibilidad que los líderes políticos y los jefes militares israelíes no han descartado pero que a la vista de lo ocurrido ayer es evidente que presentaría numerosos riesgos. El fiasco de la incursión fue más claro cuando, después de matar a los dos soldados y de herir a nueve, las milicias barrieron la zona del incidente con granadas de mortero, dificultando enormemente el rescate de las víctimas, una operación compleja que da una idea del desarrollo militar que ha alcanzado Hezbolá. Trescientos muertos Por octavo día consecutivo los F-16 bombardearon todo Líbano causando la muerte a 53 civiles. En total el número de víctimas mortales libanesas ya supera las 300 y prácticamente la totalidad son civiles, según el primer ministro Fuad Siniora que exigió un alto el fuego inmediato. Las milicias dispararon decenas de cohetes contra las poblaciones del norte de Israel y en ningún momento se notó que el bombardeo sistemático de Líbano las haya debilitado, como sugiere el Ejército. A media tarde un cohete cayó en la Nazaret árabe que impactó directamente en una casa habitada y causó la muerte a dos hermanos de cuatro y siete años de edad. Por primera vez desde el inicio de la crisis el presidente Bachar al Asad se pronunció sobre la situación. Asad hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que ponga fin a las «dilaciones» y se implique en la consecución de un alto el fuego, una posición que es completamente contraria a la que mantienen Israel, Estados Unidos y el Reino Unido, y que, por lo tanto, no tiene ninguna posibilidad de prosperar. Mientras, el jefe de la política exterior europea, Javier Solana, se entrevistó con la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, en el segundo viaje que realiza a la región en menos de una semana y en ningún momento exigió a los israelíes que declaren un alto el fuego. Solana condicionó un alto el fuego a que Hezbolá libere a los dos soldados mientras que Livni dijo que las iniciativas diplomáticas deben correr paralelas a la actividad militar y que cuanto más débil sea Hezbolá más fácil será aplicar la resolución 1559 del Consejo de Seguridad que exige el desarme de todas las milicias en Líbano. Otro líder occidental que intervino fue Jacques Chirac. El presidente francés es partidario de habilitar «pasillos humanitarios para permitir el movimiento de la gente y de la ayuda». Por su parte Zapatero consideró ayer que Israel tiene derecho a defenderse del terrorismo, pero censuró al Gobierno hebreo por contraatacar con una «fuerza abusiva» contra inocentes en Líbano como respuesta al secuestro de dos de sus soldados por parte del grupo Hezbolá. El secretario general del PSOE se preguntó, en alusión al PP, dónde están ahora quienes apoyaron la guerra de Irak como fórmula para alcanzar la paz en la región. Moratinos fue más crítico, censuró la inacción de la comunidad internacional por su inacción y dijo que hay que pasar a los hechos.