La secretaria de Estado anuncia un plan de ayuda para la castigada población civil
Rice condiciona el alto el fuego a que Hezbolá se retire de la frontera
La Casa Blanca dice que un cese de hostilidades sería ahora mismo impracticable
La secretaria de Estado esta-dounidense, Condoleezza Rice, voló ayer a Beirut e insistió en que Hezbolá debe liberar a dos soldados israelíes y retirarse de la frontera antes de un alto el fuego. Rice mostró su solidaridad con el Gobierno de Beirut, una ciudad abatida repetidamente por ataques aéreos israelíes desde que comenzó este conflicto hace 13 días, pero ofreció pocas esperanzas a un fin inmediato del conflicto. «Gracias por su valentía y fir-meza», dijo Rice a Fouad Sinio-ra, el primer ministro libanés. La secretaria de Estado afirmó sentirse muy preocupada por la situación de la población civil. Siniora le comunicó que los bombardeos israelíes habían desplazado a 750.000 perso-nas, casi una quinta parte de la población del Líbano. Rice anunció un plan de ayuda hu-manitaria norteamericana. La secretaria de Estado se entrevistó después con el pre-sidente del Parlamento, Nabih Berri, líder del movimiento chií Amal y aliado de Hezbolá, y le dijo que «la situación en la frontera no puede volver a la que era antes», dijo una fuente política libanesa. «El tono de la reunión fue muy negativo», dijo la fuente libanesa. Le dijo que además de liberar a los solda-dos, Hezbolá debía retirarse a no menos de 20 kilómetros de la frontera. La misma posición Israel, adonde Rice llegó poco después para entrevistarse con el primer ministro Ehud Olmert, ha establecido idénticas condi-ciones que Estados Unidos para el fin de los enfrentamientos. Poco después de que Rice abandonara Líbano, la Casa Blanca reiteró su oposición a un alto el fuego inmediato. «Creo que la noción que tienen sobre un alto el fuego en este momen-to es impracticable y realmente no nos lleva al punto en el que necesitamos estar», dijo el por-tavoz de la Casa Blanca. Estos últimos aconteci-mientos parecen oscurecer el optimismo diplomático que se había despertado con movimientos como el del primer ministro británico, que adelantó que en los próximos días anunciaría un plan de paz para la zona. Mientras, las armas no callan. Israel siguió empujando fuerte contra los bastiones de Hezbo-lá junto a la frontera. Después de hacerse con Maroun al Ras, ayer se luchaba por Bint Yebil. La resistencia de los milicianos era feroz. Cuatro soldados is-raelíes murieron. Se desconoce el número de bajas entre los guerrilleros, pero en cualquier caso no evitaron que siguieran lanzando cohetes contra terri-torio israelí. Ayer fueron 90. Los cazas israelíes siguieron con sus ataques y mataron a siete personas. Un helicóptero de combate hebreo se estrelló por causas desconocidas y mu-rieron sus dos ocupantes.