Diario de León

La unidad española tiene ya emplazado en Taybe a la mitad de su contingente enviado a la zona | Crónica | Base española en Taybé |

Problemas logísticos retrasan el despliegue de la ONU en el Líbano «Pensábamos que eran israelíes, pero eran amigos»

Las autoridades no han adjudicado al resto de fuerzas los terrenos dónde instalar sus bases

El batallón español consiguió ayer instalar las tiendas de campaña en la localidad de Taybé

El batallón español consiguió ayer instalar las tiendas de campaña en la localidad de Taybé

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Beatriz Lecumberri - tiro | colpisa taybé

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Los cascos azules españoles, italianos y franceses que se están desplegando en el sur del Líbano se enfrentan cada día a numerosos problemas logísticos que retrasan su misión en esta región, donde el ejército israelí prosigue su retirada y Hezbolá continúa negándose al desarme. El inicio de las operaciones de cientos de soldados extranjeros se está viendo obstaculizado por la falta de terrenos ofrecidos por las autoridades libanesas para instalar las bases de los contingentes en el sur del país, donde la influencia del Hezbolá es enorme. El sábado finalizó el desembarco de los 490 infantes de Marina y 76 soldados del Ejército de Tierra españoles, que llegaron a Tiro (sur) el viernes con vehículos y equipos. Aproximadamente la mitad de este contingente se encuentra ya en la base asignada por la ONU a las afueras de Taybe, una localidad chií de unos 10.000 habitantes, parcialmente devastada por las bombas israelíes durante los 34 días de guerra en julio y agosto. «Cuando el batallón esté operativo, dentro máximo de una semana, se hará la transferencia de autoridad a España», declaró el comandante Pedro Díaz Herrero. Sin terrenos Los españoles tuvieron más suerte que los italianos, que esperan desde hace dos semanas en un campo provisional, y los indonesios, cuya llegada a Líbano se vio retrasada hasta finales de octubre. Ayer, los cascos azules españoles auxiliados por la ONU aplanaban el terreno de su futura base y comenzaban a instalar grandes tiendas, sanitarios y todo lo necesario para crear un cuartel digno en pocos días. España, que enviará un total de 1.100 soldados a Líbano, dirigirá una brigada internacional con países todavía por determinar a partir de noviembre. Su cuartel general estará en la localidad de Marjayún, vecina a Taybe. El resto del contingente militar español, compuesto por legionarios, llegará al país en las próximas semanas. En el sur de Líbano habrá también una brigada franco-italiana. La base del batallón español todavía no tiene nombre y es por ahora un terreno vacío a las afueras de la ciudad de Taybé (sur), donde unos 500 cascos azules españoles llegados a Líbano el viernes trabajan para construir un cuartel lo antes posible. A falta de portones o alambradas de seguridad, los soldados montan guardia en los accesos a esta explanada de tierra color ocre, completamente alejada de los pueblos cercanos, donde las excavadoras y apisonadoras trabajan desde el alba. Más de 130 cascos azules han pasado la noche a la intemperie en este terreno, en el que «dentro de pocos días» habrá teléfonos, dormitorios, electricidad, cocineros propios, un bar y un gran salón para comer o jugar a las cartas. «La desolación que este pedazo de tierra vacía puede generar en un civil, el infante de Marina no lo siente. Están acostumbrados a situaciones peores y saben que dentro de pocos días podrán llamar a sus novias y comer divinamente», declaró a la AFP el comandante Pedro Díaz Herrero. El trayecto desde Tiro hasta la base española en Taybé representa una aventura a través de 100 km de carreteras bombardeadas, pueblos devastados y retratos de Hassan Nasralá, el líder del Hezbolá. Sobre sus blindados, la mirada atónita de los cascos azules españoles más jóvenes no deja lugar a dudas. «Hasta que no lo ves de verdad, es imposible de imaginar. Esta región ha sido bombardeada con saña», afirmaba un sargento de Almería (sur). Visita sorpresa Durante toda la jornada del sábado, los habitantes de Srifa, Ghandouriye, Kantara y otros pueblos del extremo sur del Líbano se vieron sorprendidos por varias columnas de tropas españolas escoltadas por vehículos del ejército libanés. «Al principio, como sus vehículos están pintados de verde, pensábamos que eran israelíes. Luego vimos que eran amigos», afirmó Zeyna Ammar, habitante de Taybé, una localidad chiíta de unos 10.000 habitantes, parcialmente destrozada por las bombas israelíes. La llegada de las tropas a esta región del sur del Líbano limítrofe con Israel, donde ni siquiera el ejército libanés puso un pie en los últimos 40 años, suscitó reacciones encontradas entre sus habitantes, en muchos casos reunidos a la puerta de sus casas para ver pasar a las tropas. «Vienen porque Israel se lo pidió. ¿Por qué los judíos son los preferidos en Europa?», insistía Ali Nasralá, habitante de Kantara, contemplando la columna de tanques españoles. «Sabemos que el ejército libanés no puede darnos seguridad. La pregunta es si las tropas de la ONU podrán hacerlo», responde su vecino, Marwan Idris. La zona en que se sitúa la base española fue inspeccionada por la ONU y revisada de nuevo por las tropas españolas, aunque era una región en la que no había munición que no había explotado, explicó el comandante José María López Piorno. Cuando el batallón español esté operativo -dentro máximo de una semana- se hará la transferencia de autoridad a España.

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