Asegura que «vale la pena negociar con Irán y Siria» y que un ataque es el último recurso
El sustituto de Rumsfeld dice que EE.UU. no está ganando la guerra Maliki promete una conferencia con Irak de tema
Está convencido de que si Irak en dos años no se estabiliza el conflicto derivará en otro regional

El hombre llamado a sustituir a Rumsfeld esbozó sus líneas maestras
Gates, el candidato de George W. Bush para ser el próximo secretario de Defensa, afirmó ayer que Estados Unidos no está ganando la guerra en Irak y que está abierto a nuevas ideas para encontrar una salida a la encrucijada en la que se encuentra el país árabe. También dijo que no es partidario de atacar militarmente Irán o Siria y que Osama Bin Laden es ahora más un símbolo que una amenaza real. Gates, de 63 años, realizó todas estas afirmaciones durante la primera comparecencia ante un comité del Senado, que deberá ratificar en un par de semanas su nombramiento. De obtener su visto bueno, lo que se da por hecho, el ex director de la CIA (1991-1993) sustituirá a Donald Rumsfeld al frente del Pentágono, desde donde intentará cambiar el rumbo de la campaña militar estadounidense. Interrogado expresamente sobre si Estados Unidos está ganando la guerra en Irak, respondió tajante que no. Más tarde, matizó que «en este momento, tampoco la está perdiendo», pero subrayó: «Lo que estamos haciendo ahora no es satisfactorio». Gates, considerado un realista de ideas fijas pero pragmático, señaló que si el país no logra estabilizarse en dos años la situación podría detonar un conflicto regional de más graves consecuencias. Sobre una posible retirada de las tropas norteamericanas, que suman desde marzo del 2003 casi 2.900 muertos, se apegó al mantra que repite Bush cada vez que puede: que dependerá de las condiciones sobre el terreno. Precisó, en otro momento de su intervención, lo siguiente: «Me parece que vamos a estar presentes allí mucho tiempo». No obstante, dijo estar «abierto a nuevas ideas» para encontrar una salida al atolladero en que se encuentra el país árabe, lo que será, aseguró, su primera prioridad de ser confirmado en el cargo. Respecto al pulso que Washington mantiene con Irán y Siria, este experto en la guerra fría y la Unión Soviética rechazó la idea de un ataque militar, opción que describió «como absolutamente el último re-curso», y apostó por agotar la vía diplomática. Insistió además en que cree «que vale la pena abrir un canal de comunicación directo» con Teherán y Damasco, lo que descarta la Casa Blanca. Sobre Osama Bin Laden, fue optimista: «Lo cogeremos en algún momento». Concluyó que, de todos modos, el líder de la red terrorista Al Qaida se ha convertido en un símbolo y que su capacidad de actuar está limitada. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, anunció ayer la organización de una conferencia nacional a mediados de este mes, a la que están invitados todos los partidos iraquíes de dentro o fuera del gobierno, y que tratará de «terminar con la violencia». Tras la conferencia de carácter nacional, Al Maliki prometió enviar a emisarios a distintos países de Oriente Medio para estudiar la eventual celebra-ción de otra conferencia, ésta de carácter regional. El anuncio del primer minis-tro parece ser una respuesta a la propuesta del secretario ge-neral de la ONU, Kofi Annan, de celebrar una «conferencia internacional» para buscar sa-lidas a la violencia en Irak. Ayer, el primer ministro había hecho público que consideraba que «la celebración de una conferencia internacional sobre Irak supondría la confiscación de la voluntad».