Más de diez mil fieles esperan entre insultos y calores para despedir al líder
Los partidarios del fallecido ex presidente chileno Augusto Pinochet soportaron las altas temperaturas del verano austral, largas esperas e insultos de sus detractores para tener la oportunidad de pasar junto al féretro y darle el último adiós. Unas 5.000 personas habían cumplido el ritual hasta pasado el mediodía y otras 10.000 esperaban en una sinuosa fila que se extendía por varias manzanas en las afueras de la Escuela Militar. Los que pasan junto al féretro se detienen un instante, observan el rostro maquillado del cadáver del general, algunos lloran y otros se persignan y se retiran con lentitud. En la multitud de adherentes o curiosos, se podían ver desde profesionales u oficinistas que faltaron a su trabajo, hasta alumnos de universidades privadas, jubilados, empresarios y pudientes amas de casa. Incluso un grupo de jóvenes neonazis hacía guardia para rendir honores al ex gobernante, La desesperación de algunos por ingresar a dar el último adiós a quien consideran el salvador de Chile calentaba de tanto en tanto los ánimos entre los asistentes.