Atribuye a la corrupción el robo de entre el 10% y el 25% de la producción diaria de crudo
El informe Baker pone en duda la gestión limpia del petróleo iraquí
Recomienda a Bush que diga públicamente que no «busca controlar el combustible» Dosis de realidad pa
Un soldado norteamericano vigila una refinería en Tikrit
Irak produce a diario 2,2 millones de barriles de petróleo, pero entre 150.000 y 200.000 son robados o desaparecen. Así lo recoge el informe de la Comisión Baker-Hamilton, presentado la semana pasada a George W. Bush. Según los expertos citados en el texto, el numero de barriles desviados podria elevarse a medio millón al día. Esto supone cerca de la cuarta parte de la producción de un sector del que depende el desarrollo presente y a largo plazo del país árabe. «Un alto oficial de los Estados Unidos nos contó que la corrupcion es mas responsable que los insurgentes del colapso del sector petrolero», revela el informe firmado por el ex secretario de Estado James Baker y el ex congresista Lee Hamilton. El documento, de 160 páginas, dedica un amplio apartado a la economia del oro negro en Irak. Explica que la producción actual es inferior a los niveles anteriores a la guerra, que era de 2,5 millones de barriles al día; una cifra, en cualquier caso, «muy por debajo del amplio potencial del sector petrolero iraquí». Sólo los elevados precios del mercado han permitido que se alcancen los objetivos de ingresos. Los precios controlados de los productos derivados del petróleo son resultado de la escasez, lo que conduce a la población a un mercado negro que el informe califica de «próspero». Además de la corrupción, los analistas citan la falta de seguridad, de inversión y de capacidad técnica entre los problemas más acuciantes. Y aportan un dato estremecedor: no hay un sistema de contabilidad para el petróleo. La mayoría de los especialistas en refinerías y oleoductos han emigrado a otros países, las companias extranjeras que operan en Irak son renuentes a invertir en infraestructuras y el propio ministerio del Petroleo ha sido incapaz de gastar más del 15% de su presupuesto. Con este panorama, la Comisión Baker-Hamilton considera «Estados Unidos puede empezar a formar un clima positivo para sus esfuerzos diplomáticos, internacionalmente y dentro de Irak, con manifestaciones públicas del presidente en las que rechace la noción de que Estados Unidos busca controlar el crudo iraquí». También recomienda que todos los ingresos de crudo sean distribuidos equitativamente, sin tener en cuenta donde se encuentran las reservas. La nueva Constitución del país árabe permite que los beneficios de los nuevos yacimientos vayan a las regiones donde se ubican. La minoria sunita, que cedió el poder con la caída de Sadam Hussein, también perdería económicamente bajo esta premisa, ya que la mayoría de los recursos energéticos del país se encuentran en la región kurda y de Shia. El informe Baker se ha convertido en un bestseller en EE.UU. La semana pasada se encontraba entre los cinco libros más vendidos y la editorial Vintage (una división de Random House) ya estaba preparando la tercera edición. El estudio cuesta 10,95 dólares y un porcentaje de la venta se entregará a la Asociación Nacional de Familias Militares.