La Justicia de los EE.UU. planta caraalas aseguradoras

Obligan a una compañía a indemnizar a una familia del estado de Misisipi a la que el huracán dejó sin casa y cuyos destrozos la empresa atribuía concretamente a las inundaciones posteriores

Las aseguradoras se basan en las inundaciones y no en el huracán

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Tatiana López - agencias | quitocorresponsal | washington
León

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Era el 29 de agosto del 2005 cuando el huracán Katrina arrasó los estados de Luisiana y Misisipi, dejando tras de sí 1.815 muertos, 350.000 casas destruidas y más de un millón de personas sin hogar. El matrimonio Broussard, cuya casa desapareció tragada por la fuerza natural, se consoló entonces pensando que al menos ellos tenían contra-tado un seguro de ciclones que cubría su vivienda. Sin embargo, la compañía de seguros encargada de pagarles denegó el derecho de la pareja a recibir una indemnización. Alegó que los daños causados en la casa no habían sido provo-cados por un huracán sino por las inundaciones resultantes del mismo (algo que no venía contemplado en el contrato). Esta diferencia de semántica, utilizada en cientos de litigios entre afectados y aseguradoras, había convencido hasta hace unos días a la justicia norteame-ricana. Sin embargo, el pasado jueves, un jurado popular dio la razón a los Broussard, con lo que crea un precedente legal que podría beneficiar a miles de víctimas de la peor tragedia natural de la historia de Estados Unidos. Concretamente, la sentencia, promulgada por el magistrado L. T. Senter Jr, obliga a la aseguradora Sta-te Farm, la mayor de todo el estado, a pagar 2, 5 millones de dólares como indemnización a los demandantes. De toda la compensación, tan sólo 233.000 dólares son resultantes de los daños que el huracán originó en la vivienda, mientras que los restantes 1,5 millones fueron impuestos en concepto de daños y perjuicios. Aunque la empresa ya ha anunciado que apelará el fallo judicial, lo cierto es que la sentencia puede desencadenar una reacción en cadena en el estado de Misisipi, donde actualmente el fiscal general, Jim Hood, planea presentar una demanda colectiva contra al menos cinco compañías de seguros de la zona. Según Hood, que representa a más de 600 personas en su denuncia, la idea de que se llegue a un pacto antes de la celebración del juicio «es mucho más factible después de la victoria de los Broussard». Las pérdidas estimadas en la región fueron por importe de 125.000 millones de dólares. Además, en algunas zonas hay pocas posibilidades de recuperación, con casos como la ciudad de Baton Rouge que no prevé volver a la normalidad hasta el 2011. El caso de las aseguradoras del Katrina lleva meses levantando oleadas de indignación entre la opinión pública estadounidense, sobre todo después de que un estudio de la Federación de Consumidores de Estados Unidos afirmara que las compañías de seguros habían ingresado más de 48.000 millones de beneficios después del huracán. Hasta ahora, el principal problema al que se enfrentaban los asegurados era la dificultad para demostrar que había sido el viento, que llegó a alcanzar la ve-locidad de 340 kilómetros por hora, y no el agua el responsable del desastre. Este tipo de distinciones se hacían especialmente difíciles en áreas como Biloxi, literalmente aplastadas por la fuerza del huracán. Tras la nueva sentencia queda por ver qué pasará con ciudades como Nueva Orleáns, donde la rotura de los diques de un embalse fueron los verdaderos causantes de la inundación de la ciudad.

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