La CSU empuja al presidente de Baviera a anunciar su dimisión

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Enrique Müller - berlín
León

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Edmund Stoiber, uno de los políticos conservadores más influyentes y poderosos de Alemania y, desde hace casi 14 años, ministro presidente del rico estado de Baviera, se convirtió ayer en la primera víctima de una peligrosa rebelión interna de su partido, la Unión Cristiano Social (CSU), al anunciar que dimitirá del cargo de jefe del gobierno regional y que abandonará también la presidencia del partido, cargo que ocupa desde hace ocho años. El anuncio formulado por Stoiber en la sede del gobierno bávaro en Munich, pone fin, por el momento, a una furiosa lucha interna en la CSU que estaba comenzando a perjudicar a la canciller del país, Angela Merkel, cuyo poder en el seno de la Gran Coalición depende en parte del apoyo que recibe de parte de la CSU. «He tomado esta decisión porque siempre he pensado en el beneficio de Baviera y de mi partido. Por eso he decidido no volver a presentarme como candidato y dejar el cargo de ministro presidente el próximo 30 de septiembre. Tampoco seré candidato al cargo de presidente del partido», dijo Stoiber al admitir su derrota. La agonía política de Stoiber se inició a fines del otoño pasado, cuando Gabriele Pauli, una atractiva y desconocida funcionaria del partido de 49 años cuestionó el liderazgo de Stoiber y pidió una consulta a las bases de la organización para designar al futuro candidato al cargo de jefe de gobierno del estado. La «hermosa consejera comunal» como la bautizó la prensa germana y la arrogancia de poder que siempre caracterizó a Stoiber terminaron convirtiéndose en una trampa mortal para el político bávaro de 65 años. Stoiber no soportó la crítica y permitió que algunos de sus colaboradores más cercanos iniciaran una campaña de desprestigio contra la hermosa rebelde. La primera bomba estalló poco antes de la Navidad pasada, cuando Pauli denunció que el gobierno bávaro la estaba espiando. Espionaje El escándalo de espionaje, sumado a varias encuestas que sugerían que la CSU perdería la mayoría absoluta en el estado, si Stoiber volvía a ser candidato al cargo de ministro presidente, convenció a un amplio sector del partido de que había llegado la hora para impulsar un cambio generacional. La revuelta se convirtió en una lucha frontal el lunes pasado cuando el grupo parlamentario de la CSU se reunió en un antiguo convento ubicado en una pequeña localidad, para buscar una solución a la crisis que había comenzado a vivir al partido: el único tema de la agenda fue el futuro de Stoiber. Después de tres días, la reunión culminó con el aparente triunfo de Stoiber quien anunció el miércoles que no admitiría que nadie le marcara un plazo de tiempo para resolver el punto más conflictivo de la agenda: su posible candidatura. Pero el partido había adoptado otra decisión. En la mañana de ayer, la CSU filtró a las agencias de prensa los nombres de Günter Beckstein, actual ministro de Interior de Baviera, y Edwin Huber, ministro de Economía, para ocupar los cargos de ministro presidente y jefe del partido respectivamente. Ambos se apresuraron a desmentir la información, pero fue el propio Stoiber quien puso fin al rumor cuando anunció su decisión de poner fin a su larga y exitosa carrera política, que inició bajo al alero protector del legendario Franz Josef Strauss, hace ya más de 30 años.

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