Un reverendo lidera la campaña «¡Basta ya!» en pleno Central City
El reverendo John C. Raphael un día se cansó de enterrar a sus parroquianos y decidió lanzar una campaña que se ha convertido en el grito de guerra de miles de afroamericanos: ¡Basta ya! Para llegar a la Iglesia de la Nueva Esperanza uno debe contener la respiración durante los siete bloques que separan el mundo real del gueto de Central City. A ambos lados de la calle LeSalle se apostan decenas de traficantes de droga ocultos tras los cristales oscuros de sus coches. Pasear por el barrio de Central City supone un macabro tour para cualquier turista. Escenario de la mayoría de asesinatos en la ciudad, el miedo y el peligro se mezclan a partes iguales en este vecindario. En medio de sus negocios, igual de oscuros, se erige un templo, blanco, impoluto y hogar de 2.100 parroquianos liderados por el reverendo coraje. Cuando este periódico consiguió entrevistar al párroco, su mensaje acababa de ser difundido a todo EE.UU. a través de las páginas de The New York Times, y se erigía sobre él una especie de áurea de celebridad local. «Mañana estoy también en la CNN», explicó. Antes de ser popular Raphael fue policía durante 15 años. Un entrenamiento que le valió para su nueva lucha contra la violencia desde el púlpito. «Es la pescadilla que se muerde la cola. Los niños están expuesto a la violencia a diario. Ven muertos, y le restan valor a la vida. Por eso cuando crecen consideran normal disparar a bocajarro a alguien», afirma. Con casi dos entierros diarios, Raphael se puso un día a colocar un cartel en cada punto donde alguien había sido asesinado. El mensaje: ¿Basta ya! «Ese es el quid de la cuestión, cuando ya no puedes más, es el principio del cambio». Dice que la solución pasa por los lavar los trapos en casa. «Sólo nosotros podemos arreglarlo. Por supuesto se pueden dar más ayuda, más casas, más dinero. Pero el compromiso empieza en uno mismo. Yo ya lo he aceptado, ahora sólo falta el resto de mi calle», termina entre carcajadas.