Un grupo de militares mostró en Bagdad restos de armamento que probarían su implicación
EE.UU. acusa a Iránde suministrar las bombas a las milicias iraquíes
Un ex funcionario afirma que la Casa Blanca busca cómo provocar un ataque y así poder responder Teherán
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, hizo sonar el sábado pasado, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, los viejos tambores de la guerra fría al atacar con una pasión poco común liderazgo político y militar que intenta imponer Estados Unidos en el mundo. El domingo, el negociador jefe iraní para la cuestión nuclear, Ali Lariyani, utilizó el mismo escenario para ofrecer un pequeño pero significativo ramo de olivo a las potencias occidentales que están decididas a impedir que Teherán construya una bomba atómica. En un discurso que fue escuchado por el secretario de Defensa de Estados Uniudos, Robert Gates, el negociador iraní afirmó que el programa nuclear de su país no significaba una amenaza parea Israel y que Irán estaba preparado para cumplir con todas las exigencias de la Agencia Internacional para la Energía Atómica en menos de tres semanas. «He escrito a (Mohamed) El Baradei para remitirle que estamos preparados en menos de tres semanas. Estaremos en condiciones de resolver todas las cuestiones con él», dijo Larayani en Múnich. «Hoy quiero anunciar que la voluntad política de Irán esta encaminada a resolver el caso y que tampoco queremos agravar la situación en la región. Sabemos que la cuestión puede resolverse a través de un diálogo constructivo al que le damos la bienvenida» añadió. Pero Larayani también afirmó ante el selecto público de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que su país tampoco pretendía agredir a otras naciones en la región. «No tenemos la intención de agredir a ningún país en la región», afirmó Larayani. Mientras en Teherán, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, reiteró en la celebración del 28 aniversario de la Revolución Islámica que no suspenderá el programa de enriquecimiento de uranio y que está dispuesto a dialogar, pero sin que se les impongan condiciones. «No aceptamos las condiciones imposibles de cumplir, y no suspenderemos nuestras actividades», aseguró Ahmadineyad ante las decenas de miles de iraníes congregados en la plaza de Azadi de Teherán en recuerdo de la revolución que en 1979 derrocó al régimen monárquico. También afirmó que Teherán anunciará el próximo 9 de abril «un nuevo avance» en sus actividades nucleares. Ahmadineyad realizó estas declaraciones tras una marcha que puso fin a los diez días de celebraciones oficiales que conmemoran también el regreso del ayatolá Jomeini a Irán y el inicio de la república islámica en el país. Los habitantes de Teherán comenzaron a marchar hacia la céntrica plaza depara participar en la celebración, mostrar su compromiso con los ideales de Jomeini.