Una nueva acción terrorista en la Univeridad causa la muerte, al menos, a cuarenta personas
Otra cruenta jornada en Bagdad pone en tela de juicio el plan de seguridad
El mismo campus había sufrido hace apenas un mes otra acción que causó otros 70 muertos Los de

Pese a multiplicarse los registros la efectividad sigue en duda
Las acciones terroristas volvieron a frustrar el plan de seguridad de Bagdad al registrarse al menos 42 muertos en pocas horas. De ellos, cuarenta personas perdieron la vida en un atentado suicida contra la facultad de Economía y el resto en una explosión cerca de la embajada iraní. Cuarenta personas murieron y más de 30 resultaron heridas cuando un suicida hizo estallar un cinturón de explosivos a la entrada de la Facultad de Economía, en el este de Bagdad, según informaciones del Ministerio del Interior. La mayoría de las víctimas eran estudiantes y la mitad de ellas, mujeres, aseguró un portavoz del hospital Iman Ali. A este centro sanitario llegaron 22 cadáveres. Los médicos atendieron a otras 30 personas heridas. Un fotógrafo relató que, tras el atentado, se mezclaban en el suelo sangre, restos humanos, papeles esparcidos y retazos de libros. Algunas personas buscaban a los suyos entre los escombros. La facultad afectada forma parte del campus universitario de Mustansariya, muy próximo al barrio de Sadr City, el gran bastión chií de Bagdad, por lo que es frecuentada en especial por estudiantes de esa comunidad. «¡Nos han vendido!», gritaba un hombre conmocionado, que denunciaba a su manera la ineficacia del plan de seguridad iraquí-estadounidense. Otras dos personas murieron y ocho quedaron heridas al estallar una furgoneta bomba cerca de la embajada iraní, en un atentado que aumenta la tensión entre Teherán y su vecino iraquí. Todavía no se ha determinado si este ataque estaba dirigido contra la legación iraní, situada en una de las calles del centro, frecuentadas habitualmente por los convoyes militares. Frente a la embajada La explosión se produjo hacia las 8:45 horas en la acera frente a la embajada, a unos 30 metros, en el distrito de Karrada Miriam, un barrio donde conviven chiíes y suníes. «La Policía nos dijo que el vehículo usado es una pequeña furgoneta Kia y que murieron dos personas. Fue cerca de la embajada, pero no éramos el objetivo», declaró el diplomático iraní destacado en Bagdad, Jalil Saadati. Los asesinatos sectarios y atentados habían descendido en las últimas semanas coincidiendo con el nuevo plan de seguridad para la capital, anunciado oficialmente el 14 de febrero. El proyecto prevé el despliegue de 90.000 hombres, entre militares estadounidenses y fuerzas iraquíes. Sin embargo, ante esta nueva ola de violencia, las autoridades intentan defender su estrategia. El portavoz del mando militar del plan, Qassim al Mussawi, declaró este mismo domingo a la televisión pública Al Iraqia que, en 24 horas, «se habían matado a doce terroristas y habían sido detenidos otros 75». Poco antes de estas declaraciones, un mensaje del jefe chií radical Moqtada Sadr avecinaba nuevas dificultades. Sadr, de quien se desconoce su paradero, hizo leer un comunicado en Sadr City en el que llama a las fuerzas iraquíes a no cooperar con el Ejército estadounidense. «El plan de seguridad bajo mando de nuestro enemigo no tiene nada de bueno para los iraquíes», según el texto leído por un religioso. ante una multitud enfervorizada.