Ejecutados 14 policías iraquíes en venganza por la violación de una mujer suní
Los cadáveres de catorce policías de élite desaparecidos desde el jueves y secuestrados por un grupo suní han aparecido ayer , informaron fuentes del Ministerio del Interior. En una rueda de prensa, el general de brigada Abdulkarim Jalaf explicó que una patrulla policial encontró los catorce cadáveres en un lugar no muy lejano de donde habían desaparecido. Pocas horas antes, el gobierno había hecho público que estos catorce agentes de las «fuerzas de intervención rápida» estaban ilocalizables desde el jueves por la tarde, cuando abandonaron su base en la provincia de Diyala (al noreste de Bagdad) para dirigirse a sus domicilios. Quienes presuntamente los secuestraron parecían saber a la perfección sus movimientos, ya que viajaban en automóviles civiles sin ninguna indicación que pudiera mostrar su identidad, según aseguró el gobierno. Secuestro reivindicado El gobierno reconoció que estaban «presumiblemente secuestrados», en referencia a un vídeo aparecido ayer en el que un grupo suní radical hasta ahora desconocido afirmaba haber secuestrado a estas catorce personas y cuatro más que estaban junto a ellas en represalia por la reciente violación de una mujer suní. El grupo secuestrador, identificado como «Estado Islámico de Irak», había dado 24 horas al gobierno para que cumpliera dos condiciones: liberar a todas las mujeres presas en Irak y que les entregaran a los tres oficiales del ejército acusados de haber violado a una mujer. El grupo que difundió el video de los 18 secuestrados dio al gobierno iraquí 24 horas para cumplir dos condiciones: poner en libertad a todas las mujeres iraquíes y entregarles a los tres oficiales del ejército iraquí sospechosos de haber violado a una mujer suní. La desaparición y presunto secuestro de los 18 hombres es el último episodio del escándalo levantado por la violación de Sabrine al Yanabi, la mujer que a mediados de febrero apareció ante las cámaras de televisión y denunció haber sido ultrajada por tres oficiales del ejército iraquí, al parecer chiíes. En un primer momento, el gobierno de Al Maliki anunció que abría una investigación sobre el caso, que cerró solo un día después exculpando a los sospechosos y ofreciéndoles además un homenaje público, lo que indignó a gran parte de la comunidad suní.