El crimen organizado, la impunidad y el narcotráfico doblegan Guatemala
El reciente asesinato de tres diputados salvadoreños y su chófer, así como la ejecución dentro de una cárcel de cuatro policías acusados de ese crimen, han puesto en evidencia cómo el crimen organizado, el narcotráfico y la impunidad, han doblegado las débiles estructuras del Estado guatemalteco. La intromisión de grupos de la mafia en las instituciones estatales, principalmente las encargadas de velar por la seguridad y de impartir justicia, es un «secreto» por todos conocidos en este país centroamericano, atribuido a la herencia de 36 años de una sangrienta guerra interna. Para paliar los señalamientos en contra de la Policía Nacional Civil (PNC) por la supuesta participación de algunos de sus integrantes en estos hechos, así como por las acusaciones de que dentro de sus estructuras funcionan «escuadrones de la muerte», las autoridades decidieron ayer separar a dos de sus principales jefes. El jefe de la División de Investigación Criminal (Dinc), Víctor Soto, fue destituido del cargo y puesto a disposición de la Fiscalía para que responda por los señalamientos de dirigir un «comando de ejecuciones extrajudiciales». Mientras que el subdirector de la Dinc, Javier Figueroa, dejó el cargo porque, según el ministro guatemalteco de Gobernación (Interior) Carlos Vielman, «consideró oportuno renunciar por una serie de sindicaciones que se han hecho en su contra, y para quedar a disposición de la ley». Vielman aceptó que la salida de estas personas forman parte de la depuración que se hace en la Policía, pero aclaró que por ahora los dos altos jefes policiales «no están sindicados de nada». El ministro y el director de la PNC, Erwin Sperisen, también presentaron sus renuncias al presidente Óscar Berger, pero fueron rechazadas. Ambos serán interpelados el próximo miércoles.