La diplomacia parece abrir un pequeño camino en la crisis entre Londres y Teherán
Un pequeño resquicio diplomático pareció abrirse ayer en la crisis entre Londres y Teherán por la detención de los militares británicos, pese a que el presidente iraní aprovechó el aniversario de la creación de la República Islámica para arremeter contra «los poderes arrogantes que desaparecerán como burbujas en el agua». A pesar de las palabras del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, pronunciadas de modo general y para el consumo interno, ambos países bajaron ayer el tono de sus posiciones ante la crisis y parecen haber encontrado una vía de comunicación a través del intercambio de misivas de carácter diplomático. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Mohammad Ali Hoseini, dijo que la respuesta escrita de Londres a la protesta oficial de su Gobierno enviada a la Embajada del Reino Unido en Teherán tiene «diferentes puntos que pueden ser considerados». El Gobierno iraní remitió el pasado jueves una carta en tono conciliador al embajador británico, Geoffry Adams, en la que protestaba por la «entrada ilegal» de los marinos en aguas jurisdiccionales de Irán, explicaba los detalles de su detención y pedía garantías a Londres para evitar la repetición de lo que considera violaciones de soberanía. «Esperamos que el Gobierno británico corrija su comportamiento y reaccione de una forma equilibrada y transparente en el marco de las legítimas y lógicas demandas de Irán», dijo Hoseini al comentar la respuesta del Reino Unido a la carta de Teherán. Vía diplomática Aunque Londres se niega a pedir disculpas por la supuesta violación de las aguas iraníes, sí parece dispuesto a ofrecer garantías de que no volverá a invadirlas en el futuro y ahí es donde podría abrirse paso la vía diplomática. Sin embargo, todo ello no fue óbice para que el presidente iraní, en una visita a las provincias del suroeste del país más afectadas por la guerra contra Irak (1980-1988), conmemorase ayer el aniversario de la fundación de la República Islámica proclamando que los «poderes arrogantes desaparecerán como burbujas en el agua».