Putin se enfrenta a la UE y no admite lecciones sobre derechos humanos
Los raquíticos resultados de la decimonovena cumbre Rusia-Unión Europea, celebrada este viernes en la localidad rusa de la isla de Volzhski Utiós, no estuvieron en sintonía con el majestuoso e idílico panorama que ofrecía el río Volga y el buen tiempo reinante. Las constantes réplicas del presidente Vladímir Putin a sus interlocutores europeos, la canciller alemana y presidenta de turno de la UE, Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, durante la rueda de prensa que ofrecieron conjuntamente, fue un excelente botón de muestra de las discrepancias existentes. El encuentro quedó además ensombrecido por la arbitraria actuación de la Policía rusa, que impidió al líder opositor y ex campeón mundial de ajedrez, Gari Kaspárov, tomar un avión en Moscú para acudir a una manifestación anti Putin que tuvo lugar en la ciudad de Samara, en cuya provincia se encuentra Volzhski Utiós (La Roca del Volga). Kaspárov y Eduard Limónov, otro de los convocantes de la acción de protesta, fueron retenidos por agentes policiales en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo-1 sin motivo alguno. Terminaron siendo puestos en libertad, pero cuando ya habían perdido el avión a Samara. En definitiva, la cumbre no ha servido para avanzar en casi ninguno de los problemas que Moscú y Bruselas tienen planteados. Embargo a la carne polaca Rusia se resiste a levantar el embargo a la carne polaca, lo que a su vez hace que Varsovia continúe con su veto al comienzo de las negociaciones para la firma de un nuevo acuerdo de cooperación estratégico. Durao Barroso le dijo directamente a Putin en la rueda de prensa que