Diario de León

Bush manifestó a Polonia su voluntad de seguir con su plan, pese a la propuesta del Kremlin

Putin propone ahora colocar cohetes antimisiles en Irak, Turquía y en barcos Una indisposición obligó a Bush a cancelar parte de su agenda

Un simpatizante de Kasparov acusó de tirano al presidente ruso durante un acto

Vladimir Putin tras la rueda de prensa que ofreció tras la cumbre del G8

Vladimir Putin tras la rueda de prensa que ofreció tras la cumbre del G8

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efe | heiligendamm

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El presidente ruso, Vladimir Putin, propuso ayer colocar cohetes antimisiles en Irak, Turquía e incluso en el mar, dentro de un sistema conjunto con EE.UU. para afrontar una hipotética amenaza de Irán. i se acepta su propuesta, Putin dijo que Washington no debería basar su sistema defensivo en países de Europa central y oriental y Rusia no apuntaría sus misiles hacia países europeos. «Los antimisiles podrían instalarse en el sur, en territorio de países aliados de EEUU en la OTAN, como Turquía, o bien en Irak, o en plataformas móviles o en buques en el mar», afirmó Putin en una conferencia de prensa al término de la cumbre del G8. Explicó que sus ideas para un sistema conjunto son «mucho más amplias» que el uso conjunto de una estación de radar en Azerbaiyán, una idea que le había avanzado ayer al presidente estadounidense, George W. Bush. Bush consideró la idea «interesante» y responsables rusos y estadounidenses trabajan ya en un proceso de contactos políticos y militares de alto nivel para estudiar la posibilidad de poner en práctica la idea. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo hoy que hay que intensificar los contactos militares con Rusia para «profundizar en el análisis técnico de la propuesta», y consideró la respuesta de Bush «muy positiva». Rusia alquila desde 2002 el radar azerbaiyano de Gabalá, de la clase «Darial», que cubre los territorios del norte de África, Turquía, Irak, Irán, Arabia Saudí, la India, Pakistán y el océano Indico hasta Australia. El radar fue construido en 1984 por la antigua URSS y es capaz de detectar los lanzamientos de misiles balísticos y de crucero desde bombarderos, buques y submarinos norteamericanos, calcular su trayectoria y definir los blancos y el momento del impacto. Putin dejó hoy claro que si EEUU acepta incluir esa instalación en el sistema antimisiles «no hará falta ni construir un nuevo radar en la República Checa, ni instalar interceptores en Polonia», dos opciones que Washington negocia actualmente con ambos países europeos. Añadió que, en ese caso, «no tendremos la necesidad de apuntar nuestros misiles contra blancos en Europa o EEUU». Putin explicó que «no instalaremos nuestros sistemas de ataque con misiles en Kaliningrado», un enclave situado entre Polonia y Lituania, dos países de la Unión Europea, «y no los acercaremos a la frontera occidental de Rusia». Estados Unidos afirma que su proyecto de sistema antimisiles se dirige contra una hipotética amenaza de cohetes lanzados desde Irán. Sin embargo, Putin detalló que el alcance de los misiles que actualmente tiene Irán es de unos 1.400 kilómetros, mientras que para hacer llegar una cabeza militar a Europa se necesita un alcance de 4.500 kilómetros. Las amenazas de Putin de apuntar misiles hacia Europa, formuladas en varias entrevistas previas a esta cumbre de Heiligendamm, habían originado críticas y reacciones negativas en Europa y EEUU, desde donde se acusó al Kremlin de volver al espíritu de la Guerra Fría. Para Moscú, el plan estadounidense no está en realidad dirigido contra Irán, sino a neutralizar las fuerzas estratégicas rusas, por lo que, según este punto de vista, es Washington el que está resucitando la Guerra Fría. Una indisposición estomacal obligó a George W. Bush a cancelar parte de su agenda de ayer por la mañana y no asistir a dos reuniones del Grupo de los Ocho. El presidente se unió al resto de sus compañeros para posar en la foto de familia tras la reunión de trabajo con el llamado G-5, que reúne a los líderes de las cinco principales naciones emergentes, China, India, Brasil, México y Sudáfrica. El presidente se encuentra mejor, aunque no está al cien por cien en forma, había dicho poco antes su asesor Dan Bartlett, que dijo desconocer las causas de la indisposición. Por la mañana Bush «no se sentía muy bien, no sabe si por algo que comió», explicó. Para justificar su ausencia, señaló que Bush «no quiere hacer lo mismo que su padre», en referencia a una cena de Estado en Tokio en 1992, en la que George Bush vomitó delante del primer ministro nipón.

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