España convence al Reino Unido para que acepte a un portavoz común en Asuntos Exteriores
El «footing» de Sarko y las líneas rojas de la despedida Blair Alemania amenaza con excluir a Polonia del nuevo Tratado de la UE
Kaczynski exaspera a sus socios y exige que la reforma del voto se aplace hasta el 2020

Zapatero se reunió con Sarkozy antes de proponer su plan a Blair
El primer ministro británico se presentó en la cumbre blandiendo cuatro condiciones inexcusables para el nuevo tratado. Parecía una postura inflexible, pero a medida que fue avanzando la negociación, las cuatro líneas rojas de Tony Blair fueron perdiendo color, hasta acabar adquiriendo el tono pálido de la corbata con la que el líder laborista acudió a la reunión. Además, en su última cumbre como jefe del Gobierno británico, Blair tuvo que aceptar que Angela Merkel le ninguneara, en cierta forma, como interlocutor, para negociar por teléfono con quien le sustituirá en el cargo a partir del miércoles: su compañero de filas Gordon Brown. Blair no consiguió excluir del nuevo Tratado la Carta de Derechos Fundamentales, pero sí una cláusula que le exime de someterse a su cumplimiento, algo que inquieta a muchos británicos -varios tabloides londinenses se preguntaban ayer por qué su líder se opone a garantizar por escrito algunas conquistas sociales y laborales que se fraguaron, precisamente, en el Reino Unido. Blair tampoco pudo evitar que la UE dé el primer paso para contar con una acción exterior común, ni que la Unión tenga una única personalidad jurídica, ni que se mantengan sustancialmente las materias en las no se podrá enarbolar el derecho a veto. Quizá era un síntoma de la nueva vida que se le avecina, pero el premier, que hoy tiene previsto visitar al Papa, acudió a la cumbre a pie desde su hotel. Mientras, Sarkozy hacía «footing» rodeado de guardaespaldas por las calles de Bruselas. La canciller alemana, Angela Merkel, amenazó ayer a Polonia con excluirla del nuevo Tratado de la Unión si no acepta el sistema de voto de la Constitución, e instó al resto de países a elaborar sin ella el texto que la sustituirá. Según fuentes de la presidencia alemana, la tajante decisión de Merkel, que supone un varapalo sin precedentes a un Estado miembro, se produjo después de que el presidente polaco, Lech Kaczynski, rechazara su propuesta de retrasar hasta el 2014 la entrada en vigor del sistema de doble mayoría cualificada, y de que su hermano y primer ministro, Jaroslaw, apareciera en una entrevista en televisión, en horario de máxima audiencia, asegurando que su país vetaría el acuerdo y bloquearía el nuevo Tratado. Lo cierto es que Polonia agotó ayer la paciencia de sus socios al exprimir hasta el último minuto su oposición a la doble mayoría cualificada, que otorga a cada país un poder de decisión directamente proporcional a su población. Intransigencia La intransigencia de Polonia, el país más beneficiado por la solidaridad comunitaria -más de 8.500 millones de euros anuales-, resulta difícil de comprender, pues fue el propio Kaczynski quien mostró a Merkel su disposición a aceptar el nuevo instrumento si venía acompañado de un generoso plazo de adaptación hasta el año 2020 y de facilidades para revisar las decisiones sometidas a él. Tras conocer el ofrecimiento, Kaczynski telefoneó a su hermano, quien poco después blandió en televisión la amenaza del bloqueo: «Si las negociaciones terminasen así, a Polonia no le quedaría otro remedio que aplicar el veto», dijo. La doble mayoría cualificadaexige el voto de un mínimo de 15 países que representen al 65% de la población de la UE. Eso les da a los polacos el 7,8% del poder en el Consejo, seis décimas por debajo del actual, pero multiplica el de Alemania, que obtiene el 16% de sufragios. Cierto optimismo Antes de la negativa polaca, la delegación española había mostrado cierto optimismo, al considerar que la propuesta era perfectamente asumible para Polonia, y tras constatar que Reino Unido estaba dispuesto a flexibilizar su férrea posición inicial. El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo oportunidad de reunirse con los líderes de esos países-Tony Blair, con quien se entrevistó durante media hora, y Kaczynski, con quien departió por teléfono-. También con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y con el primer ministro italiano, Romano Prodi, con quienes pactó el jueves defender los elementos centrales de la Constitución, entre ellos el nuevo sistema de voto. El Gobierno se jactó anoche de que todos los países europeos habían aceptado una propuesta de Zapatero para renombrar el cargo de ministro de Asuntos Exteriores que la Constitución hacía recaer en Javier Solana, quien sería Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad. Ese órgano, que el Reino Unido pretendía eliminar del nuevo Tratado, conservaría las atribuciones previstas en la Constitución.