La acción se produce en el Valle del Cauca el departamento donde murieron los diputados | Análisis | El canje de prisioneros, a debate |
Las FARC matan a otro rehén en unrescate donde muere un subteniente Convocados los titulares de España, Francia y Suiza La encrucijada de Uribe
El presidente pide ayuda a la OEA para poder encontrar los cadáveres de los 11 diputados asesinados
JUAN CRUZ
La guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asesinó hoy a un hombre que había sido secuestrado en el departamento del Valle del Cauca (suroeste), y un subteniente del Ejército murió durante las operaciones de rescate, informaron fuentes castrenses. El general Leonardo Gómez Vergara, jefe de la Tercera Brigada del Ejercito, indicó en un comunicado que los rebeldes secuestraron a Eduardo Vargas Molano, de 68 años, en una zona rural de Palmira, ciudad próxima a Cali (capital del Valle del Cauca). El oficial responsabilizó del secuestro a la columna «Alonso Cortes» de las FARC, que fueron perseguidos por las tropas en una operación en la que resultó herido el subteniente Luis Villegas Forero, que murió más tarde en una clínica de Palmira. Agregó que horas después el Ejército encontró el cadáver de Vargas, «quien fue asesinado por los secuestradores». En esa misma región murieron el pasado 18 de junio once diputados regionales que estaban secuestrados desde el 2002 por las FARC, según un comunicado divulgado hoy por esta organización rebelde. Las FARC culparon de la muerte de los políticos a una supuesta operación militar de rescate, pero las autoridades aseguraron que ese día no hubo operación militar alguna en esa región. Encontrar los cadáveres El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anunció hoy que pedirá ayuda a la Organización de Estados Americanos (OEA) para localizar los cadáveres de los once diputados regionales secuestrados en el 2002 por la guerrilla de las FARC, tras el anuncio de que estos murieron el pasado 18 de junio en un supuesto plan de rescate. Uribe hizo el anuncio tras reunirse en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, con los familiares de los diputados de la asamblea de esa región, que fueron secuestrados el 11 de abril del 2002. El mandatario reiteró que los rehenes fueron asesinados y señaló que se organizó una comisión forense internacional y de un grupo para buscar la recepción de los restos de los diputados, que «se apoyará» en la Iglesia Católica y la Cruz Roja. Uribe subrayó que los familiares le manifestaron que «lo más doloroso» para ellos es la incertidumbre sobre el paradero de los restos mortales. «Acabamos de concluir una reunión con los familiares de los diputados asesinados y con familiares de personas que continúan secuestradas, en medio del dolor», manifestó el presidente colombiano, quien estuvo acompañado por varios ministros y asesores. Subrayó que «a lo largo del día se ha confirmado que, de manera cobarde, pavorosa, las FARC asesinaron a los diputados. Es simplemente un asesinato», dijo Uribe en rechazo a la afirmación hecha por el grupo guerrillero en un comunicado, de que los diputados murieron en un supuesto «fuego cruzado». Explicó que «los familiares tienen ahora varios reclamos: uno, la angustia de poder encontrar los cadáveres» y añadió que de inmediato llamaría al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, para solicitar el apoyo de la entidad para buscar los cuerpos. El presidente indicó que su gobierno «pedirá que se integre una comisión forense internacional para que examine cómo se dio este crimen». El canciller de Colombia, Fernando Araújo, citó a su despacho a los embajadores de Francia, España y Suiza, que forman el grupo de «países amigos» para la búsqueda de la paz, con quienes conversó sobre la muerte de once de los doce diputados Añadió que el canciller entregó a los diplomáticos el comunicado l y pidió «la solidaridad de esas naciones con el gobierno colombiano. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, afronta uno de los hechos más graves de su mandato tras la muerte de once diputados regionales que estaban secuestrados desde hace más de cinco años por la guerrilla de las FARC. Este hecho, posiblemente uno de los más graves durante el gobierno de Uribe, ha conmocionado a todo el país y vuelve a situar en el centro del debate el asunto del acuerdo humanitario o canje entre guerrilleros presos y militares, policías, políticos -como Íngrid Betancourt y Clara Rojas- y tres estadounidenses. Las FARC siguen insistiendo en la «desmilitarización» de dos municipios del citado departamento para negociar el canje e incluso en el comunicado hablan de «la demencial intransigencia del presidente Uribe» en este aspecto, además de culparle de que su «estrategia de rescate militar» provoca «tragedias como la que estamos informando». Pero Uribe, que ha excarcelado a casi dos centenares de guerrilleros en las última semanas, confiando en un gesto de buena voluntad de las FARC, ha reiterado su rechazo rotundo al «chantaje» de la guerrilla y al despeje territorial. La muerte de estos once diputados puede acabar con la ya débil posibilidad de que el llamado «canciller» de las FARC, Rodrigo Granda, consiguiera hacer avanzar una negociación del acuerdo humanitario. Granda, a petición del presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue excarcelado por Uribe y enviado a Cuba, donde se encuentra. Uribe, acosado además por problemas internos como la llamada «parapolítica», por la que una veintena de congresistas y políticos afines están investigados y algunos presos por su relación con los paramilitares, ha solicitado la solidaridad de la comunidad internacional y el apoyo de su pueblo. A la comunidad internacional le pide «condenar con toda fortaleza a los terroristas de las FARC» y al pueblo colombiano, «que ha sido el pilar de la (política) seguridad democrática», dijo, su apoyo.