Musharraf declara la «guerra frontal» contra las fuerzas extremistas musulmanas
Un nuevo ataque islamista en Pakistán deja 16 soldados muertos
Las sucesivas emboscadas se atribuyen a una vengaza por el asalto a la Mezquita Roja

Un cartel del suspendido presidente del Tribunal Supremo, Chaudry, preside el lugar del atentado
Al menos 16 soldados paquistaníes murieron ayer, así como un número desconocido de asaltantes, en una emboscada tendida por combatientes pro talibanes cerca de la frontera afgana, en el noroeste del país, informaron las fuerzas de seguridad locales. Los combatientes atacaron un convoy militar en la zona de Lwara Mundi, en la provincia de Waziristán Norte, una región tribal paquistaní donde los militantes islámicos rompieron el fin de semana un acuerdo de paz con el gobierno, vigente desde septiembre. «Dieciséis soldados han muerto y trece han resultado heridos. Un cierto número de infieles ha muerto también en el cruce de disparos», declaró el portavoz del ejército, el general Waheed Arshad. Este nuevo ataque sucede pocas horas después de que se produjera otro atentado con bomba contra vehículos del ejército paquistaní, que hirió a siete personas, entre ellas seis civiles y un soldado, también en Waziristán Norte. En cinco días de atentados suicidas y emboscadas en las zonas tribales de Pakistán ha habido 91 muertos, en su mayoría soldados y policías, después de que unos militantes pro talibanes, así como el número dos de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, llamaron a vengarse por el asalto militar de la Mezquita Roja en Islamabad días antes. El pasado martes por la tarde, un atentado suicida mató al menos a 15 personas en Islamabad, en un mitin de la oposición al jefe del Estado, el general Pervez Musharraf. Sin estado de emergencia El presidente de Pakistán Pervez Musharraf dijo ayer que su país está en una «guerra frontal» contra las fuerzas extremistas musulmanas que perpetraron en los últimos días sangrientos atentados suicidas, pero descartó declarar el estado de emergencia. El jefe del Estado paquistaní, igualmente jefe de las fuerzas armadas, se contentó con anunciar el envío, antes de finales de año, de unos 30.000 policías y paramilitares a las zonas tribales, en refuerzo de los 80.000 soldados ya presentes. «Estamos ante un combate frontal directo con las fuerzas extremistas. Debemos atacar el problema desde la base, ahí donde aquellos que cometen atentados suicidas tienen sus raíces», explicó Musharraf a los periodistas. «Tenemos buenas informaciones sobre quién está detrás de todo esto por lo que tenemos que atacar a aquellos que organizan» los atentados, añadió el general Musharraf, quien descartó no obstante imponer el estado de emergencia o suspender las elecciones legislativas. Musharraf aseguró que las elecciones legislativas, programadas para finales de año o comienzos de 2008, tendrán lugar según el calendario previsto. Presiones americanas Por su parte, Estados Unidos ha multiplicado en los últimos días sus declaraciones, algunas veces en tono conminatorio, para que Pakistán, uno de sus principales aliados en la guerra contra «el terrorismo islamista», lance una ofensiva masiva en las zonas tribales con Afganistán. Los estadounidenses aseguran que los talibanes afganos y los combatientes de Al Qaeda han reconstituido sus fuerzas en esas zonas, sostenidos por los fundamentalistas paquistaníes, quienes en los últimos días han lanzado una serie de atentados suicidas que han causado al menos 91 muertos, principalmente soldados y policías. Estos ataques han sido perpetrados después de que ciertos líderes islamistas pro talibanes, llamaran a vengarse por el asalto militar de la Mezquita Roja días antes, en el que murieron 75 militantes islamistas.