Diario de León

Una jornada de violencia en Irak deja al menos 23 muertos, entre ellos un jefe local Varios jóvenes xenófobos atacan a ocho indios en Alemania Deportada de EE.UU. una mexicana refugiada un año en una iglesia

La activista mexicana, Elvira Arellana, junto a su hijo

La activista mexicana, Elvira Arellana, junto a su hijo

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Al menos 23 personas, entre civiles, terroristas y el gobernador local de una provincia al sur del país, han perdido la vida en una nueva jornada de atentados en las fronteras iraquíes. En un ataque lanzado presuntamente por helicópteros estadounidense en la provincia de Dilaya han fallecido al menos 10 personas y otras 12 resultaron heridas, informaron fuentes policiales. Según su relato, las aeronaves llegaron al área en el marco de una operación para capturar a un dirigente chií «Ejército del Mahdi». Este atentado pudo desencadenar otra operación de EE.UU pocas horas más tarde al noreste de Bagdad, informó el mando norteamericano. El ataque, contra la misma milicia chií, se saldó con las muerte de ocho extremistas y la detención de otros tres. En otros atentados a lo largo de la mañana, esta vez con coche y moto bomba, fallecieron cinco personas en el barro chií de Ciudad Sadr, en Bagdad. Ya fuera de la capital, en la provincia de Samawa, también pereció el chiíta Mohammed Ali al Hassani, gobernador local de Muthana, mediante un dispositivo bomba en su coche. Ocho ciudadanos indios han sido acosados y agredidos por un grupo de unos 50 jóvenes alemanes ante un grupo mayor de curiosos en la pequeña localidad sajona de Mügeln cuando se celebraban las fiestas del pueblo, informó ayer la policía. Los ocho indios resultaron heridos de diversa consideración, así como cuatro alemanes, en un ataque que pudo tener causas xenófobas, según admitió la policía, que señaló que la agresión se produjo en la madrugada del domingo. Al verse atacadas, las ocho víctimas trataron de refugiarse en un restaurante italiano, pero sus agresores derribaron la puerta y continuaron golpeándoles hasta la llegada de la policía. Al menos 70 agentes, dos de los cuales resultaron igualmente heridos, fueron necesarios para controlar la situación, en la que el elevado consumo de alcohol jugó un papel protagonista. Medios locales aseguraron ayer que los agresores de los ocho indios proclamaron eslóganes racistas y que los testigos del ataque no intervinieron. La inmigrante indocumentada Elvira Arellano, que durante más de un año estuvo refugiada en una iglesia de Chicago, fue deportada a México la pasada madrugada tras ser detenida en Los Ángeles, informaron ayer las autoridades estadounidenses. Arellano fue llevada por las autoridades a Tijuana, donde se encuentra libre, informaron fuentes allegadas a la mujer. «Elvira es una mujer fuerte, está decidida a seguir luchando por sus derechos y los derechos de otros», afirmó su ahijada, Tanya Lozano, en una entrevista difundida por los canales de televisión de CBS en Los Ángeles y Chicago. Arellano tiene un hijo, Saúl, de ocho años, nacido en Estados Unidos y por lo tanto ciudadano estadounidense. El niño, según la cadena de televisión CBS, ahora ha quedado bajo la custodia de amigos de Arellano, y la madre está en Tijuana. Según testigos citados por CBS, Arellano se mantuvo en calma cuando los agentes la detuvieron, y tuvo tiempo hasta despedirse de su hijo, mientras era arropada por el resto de la comunidad.

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