Junto a él, catorce colaboradores del ex dictador también son juzgados La iraní-estadounidense, Hale Esfandiari, se encuentra bajo fianza de 300.000 euros
La represión chií lleva a Alí el Químico de nuevo al banquilloVarios ataques israelíesdejan seis muertos en GazaTeherán libera a unaactivistadetenida en mayo por espionaje
El pasado 24 de junio fue condenado a muerte por la masacre de más de 180.000 kurdos Es
de espionaje
Alí Hassan al-Majid, alias Alí el Químico, y otros 14 antiguos colaboradores del ex dictador Saddam Hussein, son juzgados desde ayer en el Alto Tribunal penal iraquí por crímenes contra la humanidad a raíz de la represión brutal de una revuelta chií en 1991. Hasta 100.000 habitantes del sur de Irak, en su mayoría de origen chií, murieron en esa campaña, que se produjo después de que una coalición internacional expulsara de Kuwait a las tropas iraquíes que habían invadido el pequeño país del Golfo en agosto de 1990. Las tropas de élite del régimen baasista intervinieron entonces para atajar la revuelta de los soldados desmoralizados y de civiles, utilizando helicópteros armados y tanques contra los rebeldes. Las fuerzas extranjeras desplegadas en la región no intervinieron. Se calcula que fueron masacrados entre 60.000 y 100.000 chiitas. Posible ejecución en 30 días Alí el Químico, primo de Saddam y antiguo ministro de Defensa, debe su sobrenombre a su querencia por las armas químicas y a su responsabilidad en la matanza de kurdos con este tipo de armamento en 1988. Junto a él comparecerán el que fuera también ministro de Defensa, Hachim al-Tai, y el antiguo adjunto de operaciones del Ejército, Hussein Rachid al Tikriti, entre otros. Los tres ya fueron condenados a muerte el pasado 24 de junio por la masacre de 182.000 kurdos en Irak en 1988. Si la pena es confirmada por la Corte de Apelación, tras el recurso presentado por la defensa, todos ellos serán ejecutados en un plazo máximo de 30 días, tal como marca la ley iraquí, por lo que los cargos del juicio que comenzó este martes en Bagdad quedarán archivados. Después de la invasión de Irak en el año 2003 por parte de una coalición internacional liderada por Estados Unidos, se descubrieron decenas de fosas de cadáveres de chiíes -que representan el 60% de la población del país-, que fallecieron durante esa represión brutal en el año 1991, donde murieron unos 100.000 habitantes. Esos hallazgos, junto al testimonio de 90 víctimas y testigos de la masacre, serán las principales pruebas de cargo contra los procesados. También se presentarán cintas e informes, aunque éstos tendrán menos peso, ya que el régimen se encargó de destruir la mayoría de grabaciones y expedientes. Un militante del brazo armado del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás) murió ayer en una explosión registrada en la localidad de Rafah, en el sur de la franja de Gaza, indicaron testigos presenciales. Según las fuentes, el militante, miembro de las Brigadas de Azedín Al-Kasem, murió aye por la noche en un ataque aéreo israelí contra una base de operaciones de Hamás en la que se encontraba. Sin embargo, una fuente del Ejército israelí negó «cualquier implicación» en el suceso. A lo largo de la jornada cinco palestinos, entre ellos dos menores y tres milicianos de la Yihad Islámica, murieron en sendos bombardeos del Ejército israelí contra distintos puntos de la franja de Gaza. En el accidente en el que fallecieron los dos niños, las víctimas se encontraban cerca de un centro de estudios agrícolas en la localidad palestina de Beit Hanún, en el extremo norte de la franja y limítrofe con Israel, cuando fueron sorprendidos por el fuego de la artillería israelí, que en ese ataque dejó tres heridos. El bombardeo se produjo al poco de que milicianos de la Yihad Islámica lanzaran dos cohetes desde la zona norte de Gaza contra la localidad israelí de Ashkelón, a escasos kilómetros de la franja. La Yihad Islámica asumió la autoría del ataque en un comunicado. El bombardeo de ayer por la tarde fue el segundo del Ejercito israelí ayer en Gaza después de que un primer ataque, en este caso aéreo, causara esta mañana la muerte de tres milicianos de la Yihad Islámica que viajaban en un vehículo al este de Jan Yunes, en el sur de Gaza. La Yihad Islámica y el brazo armado de Hamás dispararon do más de una veintena de proyectiles. La activista iraní-estadounidense Hale Esfandiari, detenida en Irán y acusada de «actividades contra la seguridad nacional» fue liberada ayer bajo fianza de 3.000 millones de riales iraníes -unos 300.000 euros-. La agencia estudiantil de noticias, Isna, aseguró además que el sociólogo Kian Taybajsh, también iraní-estadounidense, «será puesto en libertad asimismo bajo fianza en los próximos días». Isna, que cita a una «fuente conocedora» del caso de Esfandiari y Taybajsh en el Tribunal Revolucionario de Teherán, no precisó sin embargo si las autoridades les permitirán viajar al extranjero. Esfandiari, directora de departamento de estudios sobre Oriente Medio en el Centro Internacional de Estudios Woodrow Wilson en Washington, fue detenida el pasado 8 de mayo después de llegar a Teherán para visitar a su madre, de 93 años de edad. Taybajsh fue detenido pocos días más tarde, y las autoridades iraníes le acusaron a él y a Esfandiari de «perjudicar la seguridad del Estado a través de actividades de información, y de espionaje para los extranjeros», y aseguraron que «serán tratados como ciudadanos iraníes». El pasado 12 de agosto, un portavoz iraní anunció el fin de las investigaciones sobre su caso, y dijo que el influyente Poder Judicial, controlado por los conservadores, se preparaba para decidir sobre el destino de los dos activistas. La televisión estatal emitió a mediados de julio un programa en el que los dos activistas comentaron la naturaleza de su trabajo en centros de investigación estadounidenses sobre Irán. Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU., afirmó que su país está «horrorizado» por el hecho de que «gente inocente» fueran mostrados públicamente en televisión.