Los cerca de 5.000 efectivos, aún en suelo árabe, se concentran en un aeródromo cercano
Londres retira de Basora a sus últimos 500 soldados acuartelados en la ciudad
El Primer Ministro Gordon Brown elude el término retirada y prefiere decir repliegue

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Ya no hay tropas británicas patrullando o acuarteladas en ciudades de Irak tras la retirada de quinientos soldados de la base del Palacio de Basora, que culminó este lunes. Las tropas se replegaron a la última base británica que queda en el país árabe, en torno al aeródromo situado al oeste de la ciudad. El repliegue se realizó sin incidentes. Se ejecutó en medio de la noche, cuando impera en la ciudad un toque de queda, y una semana después de que la milicia Mahdi anunciase una 'congelación' de sus ataques a tropas de la coalición internacional o a otras guerrillas que operan en Irak. Quinientos soldados de la base aérea acompañaron en el repliegue a otros tantos colegas que ocupaban la vieja residencia de Sadam Huseín, en las orillas de Chat el Arab. En los últimos meses, el centro de operaciones británico en la ciudad había sido objeto de continuos ataques por las milicias. Preguntado por la BBC si la retirada constituye un reconocimiento de derrota, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que se trata de «una operación que se ha planeado previamente» y que forma parte de la política de entrega paulatina de instalaciones al Gobierno iraquí. El Palacio de Basora queda en manos del Ejército. Las 5.000 tropas británicas que aún permanecen en la base aérea se mantienen en alerta de combate y estarían dispuestas, según Brown, a «intervenir de nuevo» en la ciudad si así lo requieren las autoridades locales.Pero Londres espera cambiar en las próximas semanas el estado de sus tropas de la calificación de combate a la de supervisión y comenzar la repatriación. Mantendrán por el momento las tareas de adiestramiento de las fuerzas de seguridad. El horizonte es que queden unos 2.000 soldados en Irak.El repliegue se produce en un momento de pública disputa entre mandos militares británicos y estadounidenses sobre el planeamiento de la ocupación y sobre la actuación del Reino Unido en las provincias del sur que tenían encomendadas, tres de las cuales, salvo Basora, ya han sido cedidas al Gobierno. El general Jack Keane, arquitecto de la operación de saturación y acoso a milicias que ahora desarrollan las tropas americanas en el centro del país, afirmó en agosto que los británicos se habían «desentendido» de lo que pueda ocurrir en Basora y pronosticaba un deterioro creciente de la seguridad en la provincia. Sir Mike Jackson, jefe del Estado Mayor del Ejército en el momento de la invasión, ha escrito unas memorias al llegar a la jubilación que el diseño de la invasión por Estados Unidos está «intelectualmente en bancarrota».Jackson culpa especialmente al ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, por haber descartado los argumentos que él mismo le expuso sobre la necesidad de internacionalizar la reconstrucción, sobre el número de tropas necesario