Diario de León

Los afanes secesionistas de ciertos territorios europeos lastran una declaración conjunta

Chipre impide que la UE cierre un acuerdo de mínimos sobre Kosovo Miles de albaneses piden la independencia ya «Este caso no tiene nada que ver con Cataluña o el País Vasco»

Tanto Rusia, al igual que Serbia reiteran que la potestad para reconocer un Estado es sólo de la ONU

VALDRIN XHEMAJ

VALDRIN XHEMAJ

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Fernando Pescador - bruselas efe | bruselas

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Europa continúa sin consensuar formalmente una posición sobre el futuro de Kosovo. Ayer lunes, los ministros de Exteriores de los 27 se reunieron en Bruselas para tratar el tema, antes de la cumbre de Jefes de Estado y de gobierno de la UE que tiene previsto reunirse el viernes en la capital comunitaria. El resultado fue el esperado: una amplia mayoría de socios comunitarios, (el ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt llegó a hablar por la mañana de 26), está dispuesta a reconocer un Kosovo independiente. La voz de la discordia sería la de Chipre, que teme ver reforzadas ante la comunidad internacional las aspiraciones independentistas de la parte norte de su territorio, la zona turcochipriota de la isla, que no cuenta con otro reconocimiento internacional que el de Ankara. Pero también Eslovaquia, que tiene problemas de encaje de la minoría húngara, y cuya reciente independencia de la República Checa le resta autoridad moral en los foros internacionales, teme ecos negativos para sus intereses si Kosovo se independiza sin la autorización de Naciones Unidas. España, en fin, defendió ante el Consejo su posición tradicional en este debate: que si se produce una independencia de Kosovo, esta debe ser pactada en el marco de Naciones Unidas y que, en cualquier caso, la UE debe mantener una posición unida, para tener una voz firme en el proceso y alcanzar a dirigirlo de alguna manera. El aval de Naciones Unidas y la posición común europea pueden ser cosas contradictorias, porque Kosovo se aproxima a una independencia ilegal, como afirmaba con rotundidad el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov el viernes, en el Consejo Otan-Rusia, y ayer lunes reiteraba el Belgrado el viceprimer ministro serbio, Bozidar Djelic, al asegurar que la potestad de reconocer a un nuevo Estado la tiene Naciones Unidas, y no la UE. Jerarquía decisoria Pero Europa parece haber asumido la inminente independencia de Kosovo fuera del marco jurídico internacional. Como decían este lunes fuentes diplomáticas, «el asunto está muy arriba en la jerarquía decisoria», significando con ello que es un tema que desborda ya ampliamente incluso el marco competencial del Consejo de Exteriores, y su potencial de orientación política. Lo que cabe preguntarse -y el ministro español sistemáticamente no responde- es lo que hará España (si reconocerá o no a un Kosovo ilegalmente independizado) cuando no haya lugar a la evocación del marco jurídico internacional, y la cuestión se encuentre formalmente sobre la mesa porque la hayan planteado las autoridades kosovares. Pero las noticias que llegaban a Bruselas desde Pristina decían que la independencia va a ser proclamada, pero que se buscará la manera de acomodar el paso a los intereses de la UE y de Estados Unidos. Esos intereses no pasan, por lo que se vio este lunes a pesar de la falta aún de consenso, porque Europa rechace esa independencia. Quienes se oponen a ella carecen del peso suficiente para cambiar la posición del resto. De lo que se trata, por lo tanto, es de permitirle a Europa «hacer sus deberes» en la formalización de una «misión PESD» (Política Exterior, de Seguridad y Defensa), que sustituya a la KFOR en la zona, sobre la base de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad, que permitió el despliegue de esa fuerza en Kosovo en 1999. El ministro Moratinos daba este lunes por descontado que la 1244 «ofrece el marco jurídico adecuado» para la operación PESD, que requerirá, probablemente, más efectivos que los 16.000 de la KFOR y que, sin duda, recibirá el visto bueno de los líderes europeos este viernes. El aprendiz De modo que Pristina se adapta a la cocina interna de la UE, en la que parece ser algo más que un aprendiz. La contraprestación que la Europa comunitaria parece dispuesta a ofrecer a Serbia y a Kosovo es un futuro de pertenencia a la UE. Y ello a pesar de que la propia cumbre europea proclamó en su día, tras la última ampliación, que las futuras adhesiones se llevarían a cabo en función de los méritos de cada cual, y no por razones políticas superiores. Moratinos matizaba este lunes que «no hay un futuro de adhesión a la vista, sino un visión política de futuro europeo para los Balcanes». De una manera o de otra, a Serbia se le va a ofrecer relativamente pronto, y eso lo reconocía hasta Moratinos, el estatuto de candidato a la adhesión. Miles de personas secundaron en Pristina una manifestación convocada por las asociaciones estudiantiles albano-kosovares para exigir a sus líderes que declaren la independencia de Kosovo sin más demora. La marcha, que se inició en la Universidad llegó hasta el edificio del Parlamento de Kosovo, provincia oficialmente serbia, pero habitada por mayoría de albaneses separatistas. Bajo el lema «Todos por la independencia», la manifestación,fue secundada también por ciudadanos de Pristina, que corearon consignas a favor de la separación de Serbia y portaron banderas albanesas y estadounidenses. El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, afirmó que «sigue sin haber unanimidad» en la UE sobre la eventual soberanía de Kosovo y precisó España insiste en el planteamiento de que «nunca en la Historia una declaración unilateral de independencia ha sido positiva». El ministro español quiso dejar «muy claro», tras el Consejo de Asuntos Exteriores, que España defiende la estabilidad de los Balcanes y que «no hay ningún elemento que se pueda comparar con la política interna», es decir, con las reivindicaciones soberanistas de algunos sectores en zonas como el País Vasco o Cataluña. De hecho, adelantó que en las conclusiones de la cumbre de Jefes de Estado del próximo viernes se insiste en que el de Kosovo es un caso concreto que no se puede generalizar. Moratinos aseguró que los estados miembros no se han puesto de acuerdo tras un «largo e intenso» Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea sobre la postura que debe adoptarse ante las aspiraciones independentistas de la provincia serbia. De este modo, serán los jefes de Estado y de Gobierno los que tendrán la última palabra el próximo viernes, explicó el ministro. En cambio, sí ha habido «unanimidad o práctica unanimidad» en cuanto a la «urgencia» del envío de una misión civil que se haga cargo de la seguridad y la justicia en Kosovo.

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