Diario de León

El presidente Musharraf ordenó reprimir con dureza unos incidentes que han causado 38 víctimas

La ola de violencia tras la muerte de Bhutto amenaza las elecciones El Gobierno, dispuesto a exhumar los restos como prueba definitiva

La comisión electoral afirma que desde el jueves el proceso se ha visto detenido por los acontecimientos

La represión de las fuerzas pakistaníes han causado la muerte a 38 seguidores de Benazir Bhutto

La represión de las fuerzas pakistaníes han causado la muerte a 38 seguidores de Benazir Bhutto

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afp | islamabad
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Las dudas sobre las circunstancias del asesinato de Benazir Bhutto persistían este sábado mientras Pakistán era presa de una ola de violencia que ha costado la vida a 38 personas y pone en peligro la celebración de los comicios del 8 de enero. Al menos 38 personas murieron y otras 53 resultaron heridas en unas protestas que se han extendido por todo el país tras la muerte de la carismática opositora, el jueves en Rawalpindi, cerca de Islamabad. El presidente paquistaní Pervez Musharraf ordenó reprimir con firmeza los disturbios que, según el Ministerio de Interior, ya han costado miles de millones de dólares. «Los elementos que intentan explotar la situación robando y saqueando deben ser tratados con firmeza para garantizar la seguridad de los ciudadanos», declaró el jefe del Estado, citado por la agencia de noticias local APP. Pese a la situación, Estados Unidos y los países occidentales instaron a Pakistán a continuar con el proceso democrático, pero el líder opositor y ex primer ministro, Nawaz Sharif, ya ha dicho que su partido va a boicotear las elecciones del 8 de enero. La comisión organizadora de los comicios advirtió ayer sábado de que los actos violentos cometidos en Pakistán desde el jueves han «afectado desfavorablemente» al proceso electoral. «Todas las actividades en el marco del proceso electoral que preceden a la votación, incluida la impresión de las papeletas de voto, la logística y la formación del personal encargado de llevar a cabo las operaciones, se han visto afectadas desfavorablemente», declaró la comisión electoral, organismo encargado teóricamente de anular los comicios o de aplazarlos. Además esta Comisión Electoral de Pakistán anunció la celebración de una reunión de emergencia el próximo día 31 para decidir si mantiene la celebración de las elecciones legislativas convocadas para el 8 de enero. Fuentes de la Comisión dijeron al canal de televisión «Dawn» que existe un «95 por ciento de posibilidades» de que los comicios se pospongan, en plena crisis por el asesinato de la principal líder de la oposición, Benazir Bhutto, en un atentado el pasado jueves. Causa de la muerte El partido opositor paquistaní de la ex primera ministra decidirá el domingo si participa en los comicios. Además de la incertidumbre electoral, la causa de la muerte de Bhutto sigue siendo objeto de polémica, El partido de Bhutto desconfía de la versión oficial de su muerte, calificándola de «absurda», y acusó al Gobierno paquistaní de «disfrazar la verdad». Sherry Rehman, portavoz de la ex política, afirmó que al lavar el cadáver de la ex primera ministra vio una «herida de bala en la parte trasera de la cabeza y un orificio de salida del proyectil al otro lado». El viernes, el Gobierno paquistaní, citando a médicos que efectuaron la autopsia, aseguró que la líder opositora murió al golpearse la cabeza contra una palanca del techo de su vehículo al intentar evitar los disparos de su agresor, que a continuación hizo estallar la bomba que llevaba consigo. También la autoría del atentado es objeto de debate. Las autoridades acusan a Al Qaeda e hicieron pública una conversación telefónica en la que Baitulá Mehsud, presunto jefe de un grupo terrorista paquistaní próximo a la red de Osama bin Laden, felicita a uno de sus hombres por el ataque. Desmentido Sin embargo, un portavoz de Mehsud desmintió su participación y acusó a Islamabad del asesinato: «Él no estuvo implicado en ese atentado», dijo por teléfono el portavoz, el maulana (título religioso) Omar. «Es una conspiración del Gobierno, del ejército y de los servicios secretos paquistaníes», sentenció. Los militantes del PPP también están convencidos de la culpabilidad del Gobierno, ya sea por negligencia en su protección o bien por la participación directa de sectores de los servicios secretos. Así, en una gran manifestación en Lahore, la gran ciudad del noroeste, 10.000 personas pidieron la dimisión de Musharraf al grito de «Go Musharraf, go» (vete Musharraf, vete).

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