La ONU prepara una resolución mientras que continúa la lluvia de misiles en territorio judío
Israel suaviza el bloqueo de Gaza para aplacar a las Naciones Unidas
Más de un millar de palestinos tratan de huir de la miseria de la franja a través de la frontera con Egipto
El combustible de supervivencia que Israel permitió ayer entrar en Gaza sirvió para reanudar temporalmente el funcionamiento de la única planta eléctrica y devolver una luz entrecortada y floja a los hogares. Pero no para frenar la angustia asfixiante de una población agotada, que en el sur de la franja se levantó en una turba de más de un millar de personas que, a plena luz del día, intentó por la fuerza escapar de la miseria a través de la frontera con Egipto, escenario estos días de múltiples sentadas y protestas. Empujándose unos a otros, la tromba humana imploró pasar al otro lado. Algunos casi lo consiguieron, aunque para ser repelidos de inmediato por la policía egipcia que disolvió la muchedumbre con palos y chorros de agua fría. Sesenta palestinos, en su mayoría mujeres, tuvieron que ser atendidos en el dispensario médico de Rafah víctimas de aplastamientos y desmayos, y luego despedidos para que regresaran a sus casas. Donde escasea la comida, el agua corre sucia y el futuro es negro como los apagones que provoca Israel. La desesperación se desataba muy poco después de que el cruce de Najl Oz se abriera por primera vez en cuatro días de embargo total para dejar llegar a la franja el cargamento de gracia autorizado por Israel: cinco camiones con 700.000 litros de fuel, a los que se sumaría por la tarde una carga de medicamentos y otras tres cisternas de gas cocina. Recursos apenas para tres días. Lo justo para sacar momentáneamente a Gaza de la oscuridad y suavizar a tiempo las presiones de la Comunidad Internacional con vistas a la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que al cierre de esta edición se celebraba aún en Nueva York. Una sesión de emergencia, solicitada por los países árabes, en la que una presumible resolución de condena a la actitud de Israel en esta crisis se daba prácticamente por fracasada aún antes del comienzo de la cita, habida cuenta del apoyo de EE.UU. que la delegación hebrea había recabado ya para abortar cualquier documento en ese sentido. Acceso sin obstáculos En concreto, el borrador presentado por Libia que discutían los 15 embajadores llamaba a Israel a poner fin al bloqueo y asegurar «un acceso sin obstáculos para la asistencia humanitaria y el pueblo palestino», así como a «detener todas sus prácticas ilegales contra la población civil palestina». No obstante, en previsión de esta literatura, el mensaje-fuerza de Israel diseñado para el cónclave de Naciones Unidas estaba claro de antemano. «Hay que enfatizar el daño y el sufrimiento causado por el disparo incesante de cohetes kassam», instruía el director general del Ministerio de Exteriores judío, Aaron Abramovich, a su delegación. El presidente de Israel, Simon Peres, se pronunciaría desde Jerusalén sobre la reunión emitiendo también su consigna: «la ecuación es simple, una vez que Hamás pare el lanzamiento de los malditos misiles, nuestras operaciones en la franja pararán». «El Consejo de Seguridad tiene que preguntar a Hamás por qué ataca a niños y mujeres en Israel», añadía.