La imagen de los candidatos se convierte en el gran debate de los mass media
Desde la chaqueta amarilla con bordes negros de Hillary Clinton que lució en Carolina del Norte a sus supuestas inyecciones de botox, la presencia de una mujer en la campaña ha convertido la imagen de los candidatos en asuntó de debate para la televisión, los blogs y los periódicos más serios. Aunque no lo mencionan directamente, los candidatos saben que la estampa es importante en unas elecciones donde una generación separa al más joven, Barack Obama (demócrata, 46 años), del decano John McCain (republicano, 71 años). La vestimenta también es objeto de un profundo análisis. «Es la primera vez desde los años 60 que cuenta tanto la apariencia», argumenta en su columna del USA Today Tom Kolovos, experto en imagen. «En Estados Unidos, la gente quiere que su presidente se parezca al jefe de una gran empresa», señala Sally Steward, autora del libro «Media Training 101». «Eso significa (para los hombres) un traje azul oscuro, camisa blanca y corbata roja, no demasiado llamativa», explica. Femenina y sin joyas La mujer «debe ser femenina como una empresaria, sin demasiadas joyas y sobre todo nada de chal, que queda demasiado distinguido». Aunque optan a menudo por una camisa celeste que suaviza la tez, los hombres siguen las reglas y se cuidan de ser demasiado llamativos. «Barack Obama, muy elegante, es el único que rompe ciertas reglas», asegura Steward. Los candidatos deben vestirse de forma sencilla, a la americana. «Nunca verán a un político con gemelos ni pañuelo en el bolsillo del traje», afirma Sally Stewart. Las chaquetas y pantalón que acostumbra a ponerse Hillary Clinton son por lo general de Nina McLemore, una modista del barrio residencial Upper East Side, en Nueva York. El estilo de McLemore es «una figura dibujada para una mujer con experiencia y confianza en sí misma», con precios que oscilan entre los 84 euros para las blusas a los 270 o 740 euros dólares para una chaqueta. Nada de Armani para Clinton, quien, sin embargo, una vez contestó «¡Los dos!» a una estudiante que le preguntó si prefería las perlas o los diamantes. Hillary se conforma --para la campaña al menos-- con joyas discretas y pequeños foulards de seda para proteger sus cuerdas vocales.