OPINIÓN
Monseñor Bertone sobre el terreno
SE PUEDE suponer que la Santa Sede no sabía que Fidel Castro anunciaría su jubilación el martes, pero el azar del calendario y la expectación causada por la renuncia del líder dan un relieve extraordinario a la visita que empezó ayer a la isla el cardenal Bertone, 'número dos' del Papa Benedicto XVI y, por tanto, el inspirador y ejecutor de la política exterior del Vaticano. Y lo que sí sabían en Roma es que el domingo 24 se constituye el nuevo parlamento cubano. Es el órgano que debe designar a Raúl Castro presidente del Consejo de Estado (jefe del Estado) y abrir la posibilidad de una remodelación del gobierno que la gente y los observadores políticos esperan con extraordinario interés. Y, aunque sea algo prematuro hacer pronósticos, en un ambiente que favorece la apertura. Bertone está en la isla para conmemorar el importantísimo viaje que hizo hace diez años el papa Juan Pablo II (con la célebre consigna