Supuso «un gran sufrimiento para EE.UU., para la Iglesia y para mí»
El Papa califica de «vergüenza» el caso de los sacerdotes pederastas
La visita del Pontífice plantea desafíos adicionales en seguridad a los de otros mandatarios
Bienvenida papal en una basílica de Washington
El papa Benedicto XVI dijo ayer en el avión que le trasladaba a EE.UU. que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de EE.UU. fue «una vergüenza que no se debe repetir». Esos casos, precisó el Pontífice, supusieron «un gran sufrimiento para EE.UU., para la Iglesia y para mí, personalmente». «No comprendo como esto pudo suceder», agregó el Obispo de Roma hablando con los periodistas que le acompañaban en el avión en su visita a EE.UU. y la ONU. Benedicto XVI añadió: «cuando leo las historias de las víctimas me parece imposible entender cómo ha podido suceder que un sacerdote traicione su misión de dar aliento y el amor de Dios a estos niños». Fue tras esa frase cuando el Papa calificó como una «vergüenza» esos actos y agregó: «ahora tenemos que hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder». El Pontífice explicó que para evitar casos como estos, la Iglesia actuará en varios niveles: «poniendo reglas, reconciliándose con los católicos y con una buena formación de los sacerdotes». Antes de profundizar en esos tres niveles, Benedicto XVI subrayó que se refería a la pedofilia «y no a la homosexualidad». El Papa Ratzinger recordó que ahora la Iglesia cuenta con unas normas y que ninguna persona puede ser sacerdote «si es pedófilo» y subrayó que «hay que hacer justicia a las víctimas». Benedicto XVI insistió en que hay que trabajar para conseguir la reconciliación. Seguridad La visita de seis días a Estados Unidos del Papa Benedicto XVI estará rodeada de fuertes medidas de seguridad, que comenzaron a diseñarse cuando se anunció el viaje del Pontífice en septiembre pasado. Responsables de los servicios secretos estadounidenses han reconocido que la visita de Benedicto XVI a Washington y Nueva York plantea desafíos adicionales a los de los mandatarios que frecuentan estas ciudades, al requerir que se combine la seguridad con las exigencias de acceso del público a los actos papales. Malcolm Wiley, portavoz de los servicios secretos estadounidenses, apuntó que los planes de seguridad en torno al Papa «se alterarán y adaptarán» para garantizar la máxima protección.