«No se han obtenido pruebas de delito tanto por parte de los padres como del tercer sospechoso»
Portugal archiva el caso Madeleine y renuncia a seguir investigando
El comunicado admite que fracasa una investigación que deja aún muchos interrogantes «No dejare
La Justicia lusa archivó ayer, por falta de pruebas, el caso de Madeleine McCann, tras 14 meses de investigar su desaparición, y retiró la condición de sospechosos a los padres de la niña británica, Kate y Gerry, que han decidido seguir buscándola. Un lacónico comunicado de diez líneas libró también de toda culpa al tercer sospechoso, el también británico Robert Murat, y vino a admitir el fracaso de una investigación que dio la vuelta al mundo y deja aún abiertas muchas interrogantes. «No se han obtenido pruebas de la práctica de delito alguno», se reconoce en el comunicado de la Procuraduría General de la República, o fiscalía lusa, que sólo reabrirá el caso «si surgieran nuevos elementos de prueba que originen diligencias serias, pertinentes y consecuentes». En una breve comparecencia ante la prensa en el Reino Unido, los padres de Madeleine saludaron la decisión pero aseguraron que no tenían nada que celebrar. «Es difícil describir la desesperación que sentimos al ser nombrados 'arguidos' y posteriormente ser retratados en la prensa como sospechosos de la desaparición de nuestra propia hija», dijo emocionada Kate McCann, que consideró «devastador» el efecto que esa sospecha tuvo en la búsqueda de Madeleine. La pareja de médicos británicos, fervientes católicos, organizaron una campaña internacional sin precedentes en su género para buscar a Madeleine pero abandonaron precipitadamente Portugal en septiembre pasado, después de que fueron sometidos a intensos interrogatorios y declarados sospechosos. En la resolución que decidió el archivo del caso, y a falta de que se haga público el sumario cuando transcurran diversos plazos y formalidades, los fiscales no se pronunciaron sobre algunos de los detalles que las autoridades policiales y la prensa lusa ya revelaron. El más importante, que arrojó las sospechosas más fuertes sobre la implicación de los McCann en una hipotética muerte accidental de su hija, fueron los vestigios de sangre y de presencia de un cadáver en su domicilio, ropa y efectos personales, así como en el maletero del automóvil que alquilaron después de perder a su hija. La Fiscalía tampoco comentó los análisis de ADN realizados en el Reino Unido a esos restos.