Diario de León

La candidata, de firmes creencias conservadoras, anunció que su hija de 17 años está embarazada OPINIÓN

La polémica sobre Palin obliga al mismo McCain a dar explicaciones Bush: «McCain es el hombre que necesita EE.UU.» Cómo evitar al presidente

Algunos cuestionan la capacidad del candidato para tomar decisiones importantes

TANNEN MAURY

TANNEN MAURY

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Macarena Vidal ENRIQUE VÁZQUEZ - saint paul
León

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Las revelaciones sobre la candidata republicana a la Vicepresidencia, Sarah Palin, dejaron en un segundo plano el mensaje de la Convención Republicana y obligaron ayer al propio John McCain a defender su decisión de elegirla. Palin, gobernadora de Alaska, admitió el lunes que su hija Bristol, de 17 años, está embarazada de cinco meses y se casará con el padre del bebé. Además, también se dio a conocer el mismo día que ha contratado un abogado privado para que la represente en la investigación que se desarrolla en Alaska sobre un presunto abuso de poder, que incluye presiones para el cese de su ex cuñado como agente de Policía. En las últimas horas, además, ha salido a la luz que su esposo fue detenido por conducir en estado de embriaguez en su juventud. Hasta tal punto se han multiplicado las revelaciones que el mercado de predicciones políticas por Internet Intrade calculaba ayer un 12% de posibilidades de que Palin acabe retirando su candidatura, una cifra muy baja pero que se ha elevado desde el 3% con que comenzó al anunciarse el nombramiento el viernes. McCain, obligado a intervenir El propio McCain se ha visto obligado a defender su decisión de escoger a Palin, ante una polémica que ha hecho que algunos cuestionen la capacidad del candidato para tomar decisiones importantes. «Mi proceso de selección fue exhaustivo y estoy agradecido por los resultados», afirmó McCain en un acto electoral en Filadelfia. La situación ha puesto a la defensiva a los estrategas republicanos, que contaban con la Convención para «vender» la imagen de su candidato y lograr ganar puntos en las encuestas, y que ya han perdido un día para ello debido al impacto del huracán Gustav en Luisiana el lunes. En lugar de hablar del programa electoral, se han visto obligados a responder a los interrogantes sobre lo cuidadoso que fue el proceso de selección para ofrecer la Vicepresidencia a Palin, de 44 años y hasta entonces desconocida fuera de Alaska. Brian Rogers, un portavoz de McCain, desmintió hoy una información que publicaba «The New York Times» y que aseguraba que Palin fue miembro del Partido Independentista de Alaska en los años 90. «La gobernadora está inscrita como republicana desde que empezó a votar, en 1982», afirmó Rogers. Otros republicanos también han corrido en defensa de la gobernadora. El nombramiento de Palin, de firmes creencias conservadoras, había sido acogido con satisfacción entre las bases más derechistas del partido, pero causó asombro entre el público. Bush, aseguró ayer, durante su intervención en la convención por videoconferencia, que la vida del candidato republicano a sucederle, John McCain, le ha preparado para ser «el próximo presidente de EE.UU.», en su intervención ante la convención republicana. Bush recordó los años como prisionero de guerra pasados por McCain y aseguró que si entonces sus guardianes no lograron quebrarle, «nada en este mundo lo hará». Declaró que «necesitamos un presidente que entienda las lecciones del 11 de septiembre de 2001» y añadió que añadir que «el hombre que necesita» EE.UU. es John McCain» . | efe ES SEGURO que, de haberlo querido, el equipo de John McCain y la Casa Blanca habrían encontrado un fácil arreglo logístico para que el presidente Bush fuera la estrella de la convención republicana, pero no era tal el caso y se aprovechó muy bien el huracán Gustav para tenerlo a distancia y hacerle enviar su reducida intervención vía satélite. El pronóstico sobre qué diría el presidente se cumplió resumido en un slogan gráfico: «John McCain es el hombre que necesitamos», porque el país debe mantenerse alerta ante la eventualidad de «un segundo 11 de septiembre y estar a la ofensiva, no esperando el ataque». La dimensión militar y de seguridad del candidato, su carácter independiente y su biografía como valeroso prisionero de guerra en Vietnam, fueron los argumentos de Bush. El equipo de McCain, con el poderoso jefe de su campaña, Steve Schmidt, al frente, sabe mejor que nadie hasta qué punto es preciso disociar a su hombre del presidente, cuya impopularidad (30% de aceptación con una sostenida ventaja para los demócratas en las legislativas parciales de noviembre) bate récords. Pueden lidiar, mal que bien, con el caso Palin, candidata a la vicepresidencia en torno a la cual la Convención cerró filas, o con el centrismo que se atribuye a McCain en el campo republicano ultra y percibe su problema central en el mensaje demócrata de que éste es la otra cara de la misma moneda, Bush, y su eventual victoria más de lo mismo. Para atenuar esa impresión, que las encuestas confirman (véase la de USA Today, que descubre que dos tercios de los votantes, en diversos grados, vinculan a McCain con los ocho años de Bush), se cuenta con moderados o independientes, los que piden el voto para un hombre, no para un partido. La figura clave en este orden es el senador Joseph Lieberman. Antiguo demócrata y candidato a la vicepresidencia con Al Gore en 2000, perdió las primarias en Connecticut, pero se presentó como independiente y obtuvo el escaño. No tiene carnet, pues, y en el Senado vota según lo tiene por conveniente, pero en la elección está a fondo con McCain, quien -se dice- habría querido hacer de él su vicepresidente lo que vetó su equipo porque es incompatible con la derecha evangélica.

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