Son ya 30 los fallecidos en enfrentamientos entre simpatizantes y autonomistas en Bolivia
Los opositores bolivianos amenazan con romper el diálogo si hay más muertes El Gobierno interino tailandés levanta el estado de excepción en Bangkok
Evo Morales anuncia que detendrá al prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, por desacato

El prefecto de Santa Cruz, Mario Cossio, junto a los gobernadores de Santa Cruz, Beni y Tarija
Los prefectos (gobernadores) opositores al presidente de Bolivia, Evo Morales, advirtieron ayer al Gobierno con romper el diálogo iniciado para pacificar el país si se produce «un solo muerto o herido más». Los gobernadores de Santa Cruz, Beni y Tarija, en representación del bloque opositor que forman junto con los dirigentes de Pando y Chuquisaca, condicionaron la continuidad del diálogo a la evolución de la situación en la región pandina, que se encuentra en estado de sitio y adonde tienen previsto viajar hoy. En un comunicado leído ante la prensa nacional e internacional al término de una reunión celebrada en la capital cruceña, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, exigió además una «investigación con participación internacional» de los hechos sucedidos en Cobija, la capital pandina, en las últimas 48 horas. En esa localidad del extremo norte boliviano, han perdido la vida 30 personas en enfrentamientos entre simpatizantes del Gobierno de Evo Morales y opositores autonomistas. Costas anunció un viaje en las próximas horas de representantes de las demás prefecturas autonomistas para expresar su «solidaridad» con la capital de Pando, un departamento donde el Gobierno ha decretado el estado de sitio con resultados todavía inciertos. El prefecto de Tarija, Mario Cossío, dio a entender que la eventual detención de su colega de Pando, Leopoldo Fernández, equivaldría también a una ruptura del diálogo. El Gobierno de Bolivia anunció ayer que detendrá al prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, por desacato al estado de sitio, que no ha podido aplicarse plenamente debido a que en la ciudad de Cobija todavía existen grupos armados movilizados. Del mismo modo, y en respuesta a una pregunta sobre la eventual llegada de refuerzos militares y de tanques a los departamentos de Tarija (sur) y Santa Cruz (este), precisó que esos movimientos también significarían el fin del diálogo. Para Cossío, las conversaciones iniciadas ayer en La Paz entre él mismo -en representación de sus colegas opositores- y el Gobierno es sólo «un frágil inicio de diálogo» que depende de muchas condiciones, que rehusó precisar. Otras fuentes del entorno de Cossío explicaron que los prefectos exigen la devolución de todo o parte de los ingresos procedentes del impuesto sobre hidrocarburos que el Ejecutivo les recortó desde enero pasado y la inclusión en la nueva Constitución de sus exigencias autonómicas. También reclaman la presencia de Morales en las conversaciones. El Gobierno y Cossío tenían previsto reunirse de nuevo este domingo para profundizar en el diálogo e intentar acuerdos para pacificar el país, pero esta reunión depende de la evolución de los acontecimientos en Pando. El ministro de la Presidencia admitió que el Ejército tuvo dificultades para imponer el estado de sitio pero aseguró que «todas esas dificultades van a ser superadas». En cuanto a la situación en Santa Cruz, la calma fue la nota dominante toda la jornada pero al caer la tarde se produjeron enfrentamientos violentos en distintos bloqueos de carreteras. El Gobierno interino de Tailandia levantó ayer el estado de excepción declarado en Bangkok hace doce días por el ex primer ministro Samak Sundaravej a causa de las protestas antigubernamentales, que mantienen ocupada la sede gubernamental. El final del estado de excepción, decretado el pasado 2 de septiembre, fue anunciado por el actual primer ministro interino, Somchai Songsawat, tras la reunión que mantuvo con la cúpula militar y el jefe de la Policía. Songsawat reconoció que la sociedad continúa profundamente dividida, pero que no existe justificación para mantener la medida excepcional, que permite al Ejército utilizar la fuerza para restablecer el orden. «Insto a todos los partidos a dialogar para resolver el problema juntos y cicatrizar el daño hecho a la nación», indicó el jefe del Gobierno, en referencia a la crisis creada por los manifestantes que invadieron el recinto del Gobierno el pasado 26 de agosto. «Deberíamos devolver la sonrisa de nuevo a este país, ya que somos conocidos como La tierra de las sonrisas , y restaurar la confianza de los extranjeros, sobre todo de los turistas, en que somos un país pacífico y que no hay conflicto», afirmó. Sundaravej anunció la medida extraordinaria después de que una persona muriera y otras 44 resultaran heridas en un enfrentamiento entre seguidores y opositores del Ejecutivo, pero el Ejército se mostró reacio a desalojar a los manifestantes de la sede gubernamental por la fuerza en aras del diálogo. La coalición gubernamental, formada por seis partidos, tiene previsto el próximo lunes designar al sustituto de Sundaravej, destituido la pasada semana por el Tribunal Constitucional por cobrar dinero al presentar un programa de cocina emitido por televisión. El pasado viernes, la mitad de los parlamentarios, incluidos socios del Gobierno, se ausentaron del hemiciclo para boicotear la votación prevista para la reelección de Sundaravej, quien a continuación decidió no volver a optar al cargo para disipar la crispación política. Songsawat, cuñado del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, se perfila como el candidato favorito a convertirse en el nuevo jefe del Ejecutivo de Tailandia, que votarán el próximo miércoles los diputados en una nueva sesión parlamentaria. El Partido del Poder Popular también baraja los nombres de Sompong Amornwiwat, el ministro interino de Justicia, y Surapong Suebwonglee, titular de Finanzas.